Esta semana nos ha dejado Val Kilmer. Descanse en paz.
Debo reconocer que nunca ha sido un actor que me pareciese «de los buenos». Tal vez era muy taquillero, o sabía escoger muy bien sus papeles, o tuvo suerte, o… ni idea. Pero de todas sus películas, no recuerdo ninguna en la que dijese «esto no podría haberlo hecho otro». Hay quien dice que su interpretación de Jim Morrison en la película de los Doors fue tremenda, pero confieso que justo esa película no la vi.
Da igual, en la rica filmografía de Val Kilmer hay personajes muy míticos: Iceman en Top Gun, Simon en El Santo, Batman (la peli puede haber sido nefasta, pero oye… pudo decir que fue Batman), y sobre todo Madmartigan.
Como suele pasarme cuando ocurren alguno de estos tristes eventos, por desgracia y/o por ley natural cada vez más frecuentes (no hace mucho también se fue Gene Hackman, por ejemplo, y además en extrañas circunstancias), me da por ponerme nostálgico y hablar un poco del tema.
Así que hoy toca chapa ochentera.
Yo quiero ser Madmartigan
Ya he hablado de Willow en otras ocasiones. Por ejemplo, cuando he comentado la magia de los 80, o al reseñar la serie posterior a la película. Pero creo que nunca había hablado de Madmartigan, en concreto.
Ni tampoco de Luke Skywalker o Dartacán (sí, Dartacán, que no D’Artagnan).
Todos ellos tienen algo en común. No es que sean invencibles, ni perfectos, ni siquiera los más guapos (Madmartigan sí, pero no hablamos sólo de él). Es curioso, porque ni Dartacán era el mejor mosqueperro (técnicamente, al principio, ni siquiera era uno de ellos), ni Luke Skywalker el mejor jedi (de nuevo, tardaría tres películas en convertirse en uno). Podríamos incluso discutir que sean los protagonistas de sus respectivas películas, no en vano la película se llama Willow.
De hecho, tienen en común dos cosas. La primera, supongo que no es casualidad: todos ellos utilizan algún tipo de espada. Y la segunda es que, cuando éramos pequeños, todos queríamos ser como ellos. Todos nos identificábamos con estos héroes, aunque naturalmente no compartiésemos ninguna característica. Tal vez por eso, porque eran un ideal de lo que queríamos llegar a ser de mayores.
Y mira que lo pasan fatal, ¿eh? Luke es un pacífico granjero que, sin comerlo ni beberlo, se ve involucrado en todo un conflicto bélico a nivel galáctico, con fuerzas místicas que al principio no se podía ni imaginar que existiesen; Dartacán, en mi memoria, empieza siendo apaleado y robado, y humillado por Rochefort, incluso le doblan la espada de su padre (tremendo sacrilegio con componente emocional); de Madmartigan hablaré después.
Pues precisamente por eso. Ahí radica su valor: no importa la de veces que se caigan y que el destino les dé una patada en el culo. Ellos se levantan y continúan luchando. Y estás deseando que, espada en mano, puedan enfrentarse de nuevo al «malo», porque sabes que al final le va a dar para el pelo. El mensaje es el mismo que ya comentaba hace poco al hablar de Cobra Kai, pero no por repetido deja de ser válido.
Sin lugar a dudas, uno de esos héroes que tanto me marcó en mi juventud fue Madmartigan. Por ejemplo, le puse su nombre al primer personaje que jugué del juego de rol de El Señor de los Anillos. Ya sé que no soy especialmente original, pero no tiene nada de malo intentar emular a tus héroes, ¿no?

¿Por qué es tan especial Madmartigan?
Madmartigan no es el héroe típico: un dechado de virtudes con una moral intachable. Más bien todo lo contrario: es un sinvergüenza, un ladrón que empieza la historia encarcelado, repudiado por antiguos aliados y asustando a los verdaderos héroes. Mal punto de partida, en consonancia con lo que comentaba antes de Luke y Dartacán, sólo que éstos sí que empiezan su historia siendo «buenos».
Mujeriego y solitario, el muy patán pierde a la niña a la primera ocasión, y encima al principio no parece importarle demasiado. Vamos, lo peor de lo peor.
Pero luego la cosa cambia, y aquí está la magia.
Poco a poco se encariña tanto del bebé como de sus compañeros hobbits nelwyns. Va evolucionando moralmente. Y llega a jugarse la vida por ellos, demostrando una lealtad que no parecía posible en semejante personaje. Es muy interesante el contrapunto con su colega Airk, general del ejército de Galladorn, que sin tener el mismo carisma ni habilidad marcial, ya desde el principio tiene claros sus ideales y lealtades, como le recuerda cada vez que se encuentran.
Lo que nos lleva a la que probablemente es su escena más mítica: cuando defiende ÉL SOLITO (porque el pobre Willow, más que ayudar, molesta) el castillo hechizado de Tir Asleen, tanto de las tropas de Bavmorda como de los trolls, poniendo la guinda en la pelea con el troll-dragón, al que por supuesto también derrota. Ahora recuerda ese momento de la película incluyendo la espectacular banda sonora, y dime que no se te ha puesto la piel de gallina. Normal que Sorsha se enamore de él.
Porque ésa es otra: el tío es tan crack que, estando bajo el efecto de la pócima de amor verdadero, no sólo consigue engatusar ni más ni menos que a la hija de la megavillana, que además de guapa es una mujer de armas tomar, sino que se las apaña para escapar del campamento de una forma que no puede molar más: subido en un escudo a modo de trineo, llevándose a Willow y el bebé.
Y me vais a perdonar pero, en el desenlace de la película, me gusta mucho más el duelo final con el general Kael que la escena de Bavmorda y Willow.
Madmartigan es, por todo ello, uno de esos héroes que se te queda grabado en el subconsciente. ¿Mérito de George Lucas? Sin duda, pero Madmartigan es, y será siempre, Val Kilmer. Y eso hay que agradecérselo. Sirva este humilde artículo como homenaje.
Joder, sí que estoy viejo para esto.



Una pena lo de Val Kilmer.
Nunca me he sentado a ver Willow, no por indiferencia sino por el clásico «ya la veré» que termina no cumpliéndose nunca, pero gracias a este artículo me han entrado más ganas de llevarlo a cabo.
Un saludo
Gracias por tu comentario, Thorium.
Si no has visto Willow, ¡no sé a qué esperas! Obviamente es una película antigua y puede que el paso del tiempo haga que te rechine un poco, pero sigue siendo una excelente película de aventuras.