¡Paf! ¡Ay! El pequeño mago se frota los ojos con sorpresa. ¿Hay un muro delante de él?
Los aprendices de mago exploran con curiosidad el laberinto mágico. Hoy tienen una tarea importante que cumplir: ¡buscar los símbolos mágicos!
Esto resultaría sencillo si no fuera porque los grandes magos siempre les están gastando bromas a los niños. Los caminos se van abriendo y cerrando, como por arte de magia…

¿De qué va El laberinto mágico?
El laberinto mágico es un original juego de tablero donde, precisamente, el tablero cobra una especial relevancia.
Como podéis ver en la foto adjunta, parece diáfano: tan sólo las fichas que corresponden a los avezados magos, y un token que representa el objeto que éstos deben rescatar.
¿Y dónde está el laberinto mágico?
Pues ahí está la gracia: es invisible. En la realidad, está colocado debajo del tablero, de tal forma que los jugadores no puedan verlo. Obviamente no se puede hacer que una ficha no pueda atravesar una pared inexistente, pero se sabrá que esa pared está ahí porque la bola metálica que está pegada a la ficha del mago gracias a la magia del magnetismo chocará con esa pared y se caerá. En ese momento, el mago tendrá que volver a la casilla de salida (y será mejor que tome nota mental de dónde estaba esa pared, si no quiere volver a tropezar con ella).
Huelga decir que es necesario mover las fichas de los magos con suavidad, evitando movimientos bruscos y sin levantarla del tablero. Tal vez los niños más pequeños tarden un poco en coger este concepto, pero luego se acostumbran y no suele haber problemas.
Sencillo como el mecanismo de un chupete, y al mismo tiempo tremendamente efectivo. La sensación cuando vas a mover tu ficha es de total incertidumbre, salvo que tengas un buen mapa mental de dónde están las paredes. Y nunca estás seguro del todo.
Este juego es dinámico, más fácil de montar de lo que pudiera parecer (las paredes se colocan en un momento, y si no sabes cómo hacerlo, el manual trae un par de propuestas), y estimula poderosamente la memoria.
Hablando del montaje, puede parecer que la persona que coloca el laberinto tiene cierta ventaja, pues ya sabe dónde van las paredes y puede quedarse con su localización. Y en cierto modo, así es. Pero os aseguro que es algo que se soluciona fácilmente: basta con darle una vuelta al tablero, una vez colocado. Como es simétrico, resulta muy complicado retener en la memoria la localización de estas fichas. Y oye, puede que inevitablemente recuerdes dónde están una o dos paredes, pero en general no va a ser el caso y eso no va a condicionar la partida.
Como valor añadido, suelo decir que una parte muy importante de cualquier juego es el argumento y la ambientación. Y en este caso creo que está bastante conseguida. Las ilustraciones ayudan, la mecánica de sacar los tokens mágicos de la bolsa le añade un pequeño extra de misticismo y aleatoriedad, y me parece una premisa fantástica para los más pequeños.
Recomiendo, si es posible, conseguir o fabricarse unos sombreros mágicos (se hacen en un momento con una cartulina), para darle ese toque extra a la experiencia.
Lo mejor
- Imaginativo y muy estimulante para la memoria.
- Fácil de montar y desmontar.
- Buen acabado.
Lo peor
- La mecánica de paso a través de una casilla compartida no está bien pensada, dando lugar a situaciones algo incómodas.
- Como todo depende de que la bola metálica se mantenga pegada al mago, si se da un golpe a la mesa o se mueve el tablero de forma involuntaria (algo muy frecuente jugando con niños), la bola puede caerse, y luego resulta complicado volver a colocarla y posicionar al mago donde estaba.
- Aunque la rejugabilidad es «infinita», pues puedes crear «infinito» número de laberintos, en la práctica cuando juegas dos partidas ya no apetece jugar más.
Conclusión
El laberinto mágico es un bonito juego de iniciación para los niños. A los adultos se les quedará corto enseguida, pero es uno de esos juegos a los que, a mí por lo menos, no me da pereza jugar con el peque, porque también lo disfruto.
Es original en su planteamiento y muy sencillo de explicar y de jugar. Tan sólo hay un par de detalles que pueden entorpecer la partida, explicados anteriormente, pero son sólo eso, pequeños detalles.
En mi opinión, muy recomendable.
P.D.: la verdad es que la idea me ha gustado tanto… que voy a incluirla como un capítulo de mi siguiente novela (ambientada en Ars Magica). A ver si, con suerte, puedo dar novedades a lo largo de este año.

