La «plot armor» en Warhammer 40000

Recientemente tuve la ocasión de participar en el braserillo de La Voz de Horus en el que discutí, con mis compañeros, acerca de la muerte de Sanguinius durante la Herejía de Horus. Y salió un tema muy interesante: el del plot armor. Como sólo está disponible bajo suscripción, y además me ha parecido interesante profundizar en él, aquí os dejo esta pequeña reflexión.

¿Qué es la plot armor?

Plot armor es el fenómeno narrativo en el que un personaje recibe beneficios especiales que le permiten superar cualquier obstáculo, por ejemplo la muerte. Aunque la traducción directa al español sería algo así como «armadura argumental», se suele utilizar el anglicismo para referirnos a esto.

Por ejemplo, es lo que hace que los soldados imperiales de Star Wars tengan una puntería lamentable, al menos cuando disparan a los protagonistas, algo que ha sido tan explotado que ya se ha convertido en un meme.

La plot armor, de por sí, no es un mal recurso narrativo. Incluso diría que es muy necesario, porque de lo contrario, aplicando la pura lógica, la mayoría de los protagonistas estarían muertos a las primeras de cambio. El problema viene cuando se abusa de él, cuando es tan descarado que llama la atención del público, y se convierte en un argumento poco creíble.

plot armor
Este pobre stormtrooper sabe que jamás impactará en el blanco

Aquí no muere nadie

Mentira. En el lore de Warhammer 40000 muere gente a paladas. Mueren millones y millones en un abrir y cerrar de ojos, como corresponde a un universo en el que sólo hay guerra, epítome del término grim dark, y donde todo es absurdamente masivo.

Así que matizo la frase: aquí no muere nadie importante.

Hay dos cosas que a mí me rechinan demasiado. La primera, cómo es posible que en un contexto de batallas masivas y superletales siempre haya un duelo entre los líderes de cada ejército. Como si se retasen en mitad del campo de batalla y todo el mundo les dejase llegar sin problemas, sin pegarles un tiro o que una explosión casual impacte a uno de ellos, al menos parcialmente, hiriéndole e impidiéndole ir a partirse la cara con su enemigo. ¿Pero en qué cabeza cabe exponer así, alegremente, al comandante de un ejército? Además, duelos decisivos, claro. Porque de alguna forma, el vencedor será el que determine qué bando gana la batalla, como si todo lo demás no importase.

La segunda es que, pase lo que pase en esos duelos, ninguno de los dos muere. Aquí es donde aparece brillando como nunca la plot armor. Algunos ejemplos:

  • El horno belisario, tremenda plot armor explotada hasta la saciedad.
  • Soy un orko, y para matarme, no basta con que me cortes la cabeza (!!!).
  • Soy Dante, y como tengo los huevos dorados, aunque cargue contra todo y sea más viejo que las pesetas, no puedo morir. Porque el espíritu de Sanguinius no me deja jubilarme. Y porque ya me dirás quién iba a dirigir a los Ángeles Sangrientos si yo la palmo, con la panda de colgaos que me acompañan.
  • Soy <cualquier marine vip> y, aunque el proceso de primarización es estadísticamente letal, sé que voy a cruzar el Rubicón primaris con la gorra.
  • Soy un demonio y, por definición, no puedo morir (salvo si me matas con la espada del Emperador, pero por suerte sólo hay una y su portador no sabe manejarla).
  • El horno belisario. Sí, ya sé que ya lo he dicho, pero es que pasa tantas veces que conviene no olvidarlo.
  • Soy Angron, y no sólo soy un demonio, con lo que no puedes matarme, sino que encima me regenero cuanto más me cabreo. Y mi secreto, como Hulk, es que siempre estoy cabreado.
  • Soy un perpetuo, y por definición, como los demonios, no puedo morir, salvo que te saques de la manga algún artefacto mágico diseñado a tal efecto. A mí esto de los perpetuos me mata (toma chistaco).
  • Soy el Emperador, y si me muero (del todo), se acabó este juego. Soy como Wesley, que está muerto, pero no muerto del todo; habrá que llamar al milagroso Max.

¿Os habéis percatado de que Dante es, si no me equivoco, además del marine leal (no metido en un dreadnought) más longevo, el único marine contemporáneo que ha visto a tres primarcas y ha vivido para contarlo? ¿Y cómo es eso posible, si es el primero en lanzarse al combate como un loco? ¿Cómo puede ser que alguien cargue contra un primarca demonio, salga rebotado, y no se lleve más que un dolor de cabeza por el golpe? Que una cosa es que esa escena sea epiquísima, y otra muy distinta, que sea creíble. Pues eso.

El tema es que, para colmo, hay excepciones que Games Workshop no ha sabido ejecutar correctamente. Por ejemplo, el comisario Yarrick, personaje mitiquísimo donde lo haya que, por lo menos hasta la fecha, sólo se sabe que ha muerto, pero no en qué circunstancias (en cualquier caso, no parece que haya sido en combate). O Aun’va, líder de los T’au, que es asesinado y, aunque el relato mola bastante, los efectos son nulos (de momento), siendo su muerte ocultada por el resto de etéreos, que temen que la moral del Bien Común se tambalee.

Excepciones aparte, la realidad es que tenemos a nuestros personajes favoritos, de cualquier facción, alineamiento, raza o credo, o nivel de poder, paseándose por los campos de batalla, enfrentándose a desafíos imposibles, pero sobreviviendo.

¿Y esto por qué pasa?

Abaddon tiene armadura de exterminador… y narrativa. No puede decirse lo mismo del marine SIN NOMBRE que está pisando.

El verdadero problema

Games Workshop tiene un problema gordo por el que tiene que andar tirando cada dos por tres de la plot armor. De hecho, tiene dos:

1 Las miniaturas.

Si no hay personaje, la miniatura no se vende. Tiene cierto sentido. Salvo por coleccionismo o nostalgia, nadie va a querer comprar la mini de un personaje muerto. ¿Cuánta gente ha comprado la miniatura del comisario Yarrick desde que se conoció su muerte? No tengo la cifra, obviamente, pero estoy seguro de que mucho menos que si no hubiese muerto.

Así que no pueden matar a los vips, por la cuenta que les trae.

2 El trasfondo está en un punto muerto.

No puede avanzar, o por lo menos no puede hacerlo de forma significativa.

Pero esto no es nada nuevo, ¿eh? Por muchas cosas que pasen, por mucho que nos vendan que todo está en llamas y todo pende de un hilo, la única realidad es que el último gran evento importante fue la llegada de la Cicatrix Maledictum. ¿Y sabéis qué? Si no recuerdo mal, en la caída de Cadia no murió nadie. Ni siquiera Creed, que aunque ahora sea parte de la colección de cromos de un necrón, en la práctica sigue respirando. Y para que no se le eche de menos, ahí está su hija, reemplazándole, como si no se hubiese ido; eso también es un plot armor: te puedes cargar al personaje, pero no su rol.

El caso es que, por poner un ejemplo, no se pueden cargar a los grandes líderes. No pueden matar a Guilliman, o a Abaddon, o al mismísimo Emperador. Porque entonces una facción entera se iría a la mierda. Claro, diréis ¿cómo que no pueden? Justo antes hemos visto el ejemplo de Aun’va… Pues precisamente, ese ejemplo demuestra que, incluso si matas a alguien importante, hay una poderosa plot armor que protege su figura, sin la cual su facción se desolvería.

La única excepción son los tiránidos, que no tienen líderes con nombre, sino bichos reemplazables. Tú mata a un emisario Norn, que a la mente enjambre le da igual, ya se sacará otro del sobaco.

Precisamente este fue el origen de este debate, en el podcast: ¿por qué la muerte de Sanguinius fue tan importante, pero no lo fue la de Ferrus Manus? ¿Y por qué no han muerto más primarcas, aparte de Horus? La respuesta es la de siempre: la plot armor.

La dura realidad es que estamos en una especie de «segunda Herejía de Horus», donde tenemos ostias y eventos por todas partes en un intervalo de tiempo ridículamente pequeño. Y que, pase lo que pase, la cosa no puede avanzar mucho en el tiempo. Porque dentro de unos años no habrá galaxia, ya que habrá sido devorada por los tiránidos. Y esto no lo digo yo, que conste, no es una opinión. Es un hecho. Pero mejor me salgo de este charco…

Por cierto, decía que los tiránidos no tienen plot armor… y lo cierto es que es al revés. Claro, no hay personajes que puedan morirse. Pero la facción entera tiene un plot armor invencible: son infinitos, y por tanto no puedes acabar con ellos, da igual lo que hagas. Y lo mismo les pasa a los orkos. No en vano ya se ha dado la «solución» de hacer que se peleen entre ellos, llegando a un equilibrio imposible por el cual ninguno de los dos avanza, pero se lo pasan teta dándose de leches.

El caso es que el trasfondo no puede avanzar mucho, simplemente, para que pueda seguir habiendo trasfondo. O sea, para que el juego siga vivo. O sea, para que puedan seguir fluyendo los ingresos.

Esto me lleva a otro debate interesante, una idea que me consta que comparto con alguno de mis compañeros (aunque hay otros que discrepan profundamente), y es el hecho de que, por muchas cosas que estén pasando… en realidad no pasa nada y todo sigue igual.

¿Que cae Vigilus y el Guantelete Nachmund? ¿A quién le importa? No va a cambiar nada en el norte galáctico. ¿Que llega otro primarca, leal o demoníaco? Da lo mismo, no va a desequilibrar la balanza. ¿Que se va a la mierda un planeta natal de una casa de Caballeros Imperiales? Tenemos muchas más casas, y hay caballeros de esa misma casa por ahí desperdigados que seguirán luchando bajo el mismo blasón. ¿Que cae Cadia? Da igual, hay cadianos por todas partes, y a nadie le importa ya lo que salga del Ojo del Terror. ¿Que despiertan los necrones y amenazan con sumir a la galaxia en un sopor inmenso, rollo Muermammu (este chiste ya es sofisticado, nivel pro, a ver quién lo pilla)? Pues no parece que estén consiguiendo nada. ¿Que Magnus realiza un truco de magia espectacular aprovechando el despertar psíquico y amenazando con un cataclismo disforme de proporciones gargantuescas? Confiesa que esto ya se te había olvidado, a ti y a media galaxia; y todavía hay quien dice que no hizo nada malo. ¿Que eliminamos a Aun’va, líder de los étereos y del Bien Común? No parece que eso les haya frenado en su expansión. ¿Que estamos en la cuarta guerra tiránida? Las otras tres, técnicamente, no terminaron nunca, porque en el fondo son todo parte de la misma invasión, y porque nunca acabarán del todo con los restos de los tiránidos (que se lo digan a los AS); como he dicho antes, los tiránidos no pueden ser derrotados, pero por otra parte tampoco pueden ganar, porque se terminaría todo, así que esta guerra no acabará nunca, pase lo que pase…

De hecho, si hay algo que tiene plot armor, un plot armor gigantesco e indestructible, es el propio lore de Warhammer 40000. No es que no pueda morir, es que ni siquiera puede cambiar, porque si lo hiciese, sería el fin.

Conclusión

Como fan, tengo que reconocer que este problema me da bastante rabia. La plot armor es inevitable por los motivos ya comentados, pero eso no significa que me guste. Toda historia tiene un final, y desde luego no es que yo quiera que la de Warhammer 40000 se termine, pero al mismo tiempo, ese aire de invencibilidad de todos los vips, y de inmutabilidad del status quo galáctico, hace que esta historia pierda gracia.

Te invito a compartir tu opinión al respecto en la sección de comentarios.

8 comentarios en “La «plot armor» en Warhammer 40000”

  1. El problema al que se enfrenta GW, es que como dices, parece que estamos en una segunda Herejía. Ocurren muchas cosas, pero todo lo que pasa en W40K es irrelevante porque no se pueden permitir que una facción pierda de forma definitiva.

    Eso solo ocurriría si les resultara interesante de forma comercial. Por ejemplo, si quisieran renovar un ejercito. Cargarse las ventas de determinada facción parece arriesgado (a no ser que eso disparase las ventas de otras miniaturas, claro).

    Y eso no lo han querido hacer ni con los primaris. No entiendo muy bien porqué no recurren a matar más minis viejas, (p ej. Señores de Capítulo) y reemplazarlas por minis/personajes nuevos (en vez de «cruzar el rubicón»)
    A escala 40K, pero es como Disney con los Skywalker

  2. Alejandro Gallardo Garcia

    Si, totalmente de acuerdo.
    El trasfondo «a pequeña escala» (el de.un personaje concreto,.el de una Legión, el de una batalla…) me resulta mucho más atrayente (e incluso estimulante, intelectualmente hablando) precisamente porque sí que presenta una evolución y un final, aunque en el desarrollo haya habido algún o algunos plot armor.
    En cambio, en el trasfondo más genérico/global, el desencanto intelectual y el excesivo y múltiplemente superpuesto catastrofismo apocalíptico casi consigue exceder mi «tolerancia friki». Está claro que todo este entorno es un divertimento fantástico, pero estirar tanto el chicle hace que a veces me cueste bastante seguir disfrutándolo.
    También estoy contigo en la causa de.todo ello: el negocio. Comprensible y respetable, no diré más.
    ¿Qué me gustaría a mí? Pues un enfoque como el de la Herejía: todos sabíamos cómo acabaría (con lo que hay un fin definido y definitivo) pero han sacado (por el momento) chorropotocientos libros y muchos más relatos y audiolibros sobre un tema linealmente definido pero que han ido dotando de cuerpo, peso argumentativo y carácter, durante los años que llevan publicándolo (no recuerdo el dato ahora mismo pero seguro que son varias décadas) y los venideros, ya que historias, tramas secundarias y personajes por desarrollar, quedan hasta el infinito.

    Resumiendo: me encanta el trasfondo pero (seguro que son los años, ¡mecachis!) ya no me lo «trago» todo. Plot armor, ¿bien o mal?: Muy bien, pero con mesura.

    Como siempre, un placer leerte. Saludos y un abrazo para tod@s.

  3. Tema complicado y en el que llevas toda la razón, ya se ha comentado muchas veces, pero w40k es como las series animadas de los 80, heman por ejemplo, en la que el villano tiene el plan de planes y siempre fracasa.
    Sino que se lo cuenten al abuelo Nurgle que en octava atacó ultramar y de eso ya nada.

    1. Tengo que revisionar Masters del Universo, que no me acuerdo de nada. Casualmente, ayer mismo estaba en casa de mi madre y el peque estuvo jugando con mi viejo castillo de Grayskull. :_)

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