Tras la salida del códex de Templarios Negros este verano, confieso que me ha picado el gusanillo y he estado tentado de empezar a coleccionar este Capítulo. Por suerte, he resistido la llamada de la droga de plástico y, al menos de momento, no he caído.
¿Pero por qué? ¿Acaso no tengo suficientes marines con mis queridos Ángeles Sangrientos?
La respuesta es que, en mi opinión, los Templarios Negros son todo lo que un Capítulo de marines espaciales debería ser.
Para entender esto, hablemos un poco del juego.

Warhammer 40k. Un juego de fantasía
Puede llevar a equívoco porque tenemos un universo en el que las cosas se miden a escala galáctica. Sin ir más lejos, tenemos a la galaxia dividida en dos por la Cicatrix Maledictum. Así que es inevitable hablar de naves espaciales, sistemas solares, y también tecnologías futuristas, teletransportación, armas de un poder ilimitado y otros elementos típicos del género de ciencia ficción.
En cierta ocasión, la escritora Ana González Duque me argumentó que Star Wars no es una saga de ciencia ficción, sino que pertenece al género de la fantasía. Su tesis es que la Fuerza y todo lo que conlleva es el eje central del argumento. Al menos en las películas. Al principio me negué a aceptarlo, pero con el tiempo creo que algo de razón tiene.
Pues con Warhammer 40k pasa lo mismo. Tenemos magia, mucha magia, de hecho aquí el raro es el que no tiene algún tipo de relación con la Disformidad. Tenemos criaturas fantásticas, no necesariamente alienígenas, como es el caso de los demonios, pero también razas que nos recuerdan a los clásicos mundos de fantasía: orkos, elfos, enanos…
Pero, sobre todo, tenemos un tufo a fantasía medieval que tira para atrás. Y es que, en un mundo donde las guerras son de una escala gargantuesca y las armas no pueden ser más devastadoras, abundan las armaduras, las espadas, los cuchillos, los escudos. Los Caballeros Imperiales, con su propio nombre y su heráldica característica, nos recuerda a los caballeros medievales. Tenemos estandartes, una reminiscencia de cuando se libraban batallas campales.
Una vez más, recordaré cuál es el arma que le da nombre al propio juego: un martillo de guerra. Que por mucho que vaya cargado de energía, no es precisamente un arma futurista.
Así pues, no dudo en calificar a Warhammer 40k como un juego de batallas de fantasía medieval. Ambientado en lo que queráis, y con muchos matices que lo hacen más rico, de acuerdo.
Pues bien, dentro de este contexto, si hacemos zoom sobre los marines espaciales, encontramos muchas más referencias a esto. Cada Capítulo, o cada Legión, profundiza en mayor o menor medida, y con sus características particulares, enfatiza su propia personalidad según determinados estereotipos. Sin embargo, de todos ellos, los Templarios Negros son, por nombre y trasfondo, los que más recuerdan al medievo.
Templarios Negros: los marines más medievales
Las referencias son evidentes: son el equivalente de una Orden de Caballería medieval (aunque luego profundizaré en esto).
Además, se enfatiza el carácter religioso del Capítulo, lo que les hace ser, en mi opinión, el único Capítulo coherente. Porque TODOS tienen capellanes (los Lobos les llamarán de otra forma, pero al final es lo mismo), aunque luego vayan de ateos y no reconozcan el carácter divino del Emperador. TODOS rezan, recitan plegarias para mantener su convicción frente a los horrores a los que se enfrentan a diario. TODOS utilizan sellos de pureza. TODOS hablan de herejía, palabra extraña para alguien que no profesa una religión.
Es más, la propia palabra «capítulo» hace referencia a las antiguas órdenes militares.
Y para qué vamos a hablar del concepto de Cruzada. Aunque esto es algo que ya trasciende al resto del Imperio, donde sí existe ese sentimiento religioso. Pero los marines que se unen a una, no tienen problemas en ser uno más y adoptar el rango de cruzado.
Así que para mí el atractivo de los Templarios Negros es innegable. Tanto por estética, como por concepto, e incluso por estilo de juego, que está muy próximo al de los Ángeles Sangrientos. Y por todo esto, considero que son el único Capítulo de marines espaciales que realmente… es un Capítulo.
Dicho esto, hagamos una pequeña nota histórica.
En realidad, son Teutónicos
Para empezar, no deberían ser Templarios. ¡Empezamos bien!
El término Templario se refiere a Templo, claro. Y es que los famosos Caballeros Templarios (o de la Orden del Temple) nacieron a comienzos del siglo XII tomando como base el viejo Templo de Salomón tras la primera cruzada. Lo cual, por cierto, dio pie a buena cantidad de sus leyendas, y les relaciona directamente con la francmasonería, la alquimia, Hermes Trimegisto y la sabiduría esotérica, y otros rollos que no vienen al caso. Su fundador, Hugo de Payens, era francés. Y por cierto, su emblema es una cruz roja.
Los Templarios Negros, pese a su nombre, claramente hacen referencia a los Caballeros Teutónicos: de origen alemán, y cuyo emblema es una cruz paté de color negro sobre fondo blanco. Surgieron a finales del siglo XII durante la Tercera Cruzada, originalmente como una orden hospitalaria alemana dedicada a cuidar a los peregrinos en Tierra Santa. En 1198 adoptaron también un papel militar, siguiendo el modelo de los Templarios y Hospitalarios, con votos monásticos de pobreza, castidad y obediencia. Reconocidos oficialmente por el Papa en 1199, pronto se convirtieron en una poderosa fuerza político-religiosa al servicio del cristianismo latino en Europa oriental, expandiendo su influencia bajo el amparo del Sacro Imperio Romano Germánico.
Durante los siglos XIII y XIV, la orden estableció su propio Estado monástico en el Báltico, tras ser invitada por el duque de Mazovia para cristianizar Prusia. Desde allí conquistaron y colonizaron territorios de prusianos, lituanos y otros pueblos paganos, fundando ciudades como Königsberg (actual Kaliningrado). Sin embargo, su poder comenzó a declinar tras la batalla de Grunwald (1410), donde fueron derrotados por polacos y lituanos. A mediados del siglo XVI, la orden se secularizó en Prusia, dando origen al Ducado de Prusia, aunque continuó existiendo como institución religiosa.
No en vano, volviendo a 40k, el fundador de los Templarios Negros fue Sigismund, y en la actualidad, su líder es el Gran Mariscal Helbrecht, junto al capellán Grimaldus.
Claro, los Templarios tienen mucha más presencia en el imaginativo colectivo gracias a series, películas, etc. Supongo que en su momento, cuando decidieron crear este capítulo, optaron por este nombre aunque estuviesen pensando en los Teutónicos, que tal vez no tendrían tanto punch.
En fin, espero que te haya resultado interesante.


