Antes de hablar de Skeleton Crew (título incomprensiblemente traducido como Tripulación perdida al español ¿?), vamos a empezar fuerte con una opinión impopular:
Los Goonies es una película que no es para tanto.
Pero claro, tengo que confesar que, cuando la vi, yo ya estaba mayorcito. Y es que la mayoría de la gente tiene a Los Goonies en una suerte de cofre del tesoro (la analogía viene muy a cuento) donde guardamos los recuerdos agradables de nuestra infancia. El resto de la gente, probablemente, o no ha visto la película o lo ha hecho ya con cierta edad.
Hablamos de una época en la que no estaba todo visto. No había internet, ni cuarenta canales de televisión, ni streaming, ni nada parecido. No vivíamos bajo el aluvión de información y de contenido que tenemos hoy en día. Había muchas carencias, si lo comparamos con lo que tenemos hoy, pero también una importante ventaja: todo era nuevo, y por tanto, todo era mágico, todo despertaba nuevas sensaciones. No se podía comparar con nada anterior, así que nada era demasiado malo… como mucho, diferente.
Disfrutábamos de Los Goonies, y de tantas otras películas de aventuras, con la inocencia infantil del que experimenta emociones por primera vez. Y por eso, en nuestro recuerdo, es un peliculón que nos ha forjado como personas.
Pero, en mi opinión, no es para tanto…
En cualquier caso, este no es un artículo dedicado a Los Goonies. ¿Por qué hablo de ello entonces?
Y antes de continuar, AVISO SPOILERS.

Skeleton Crew: piratas y Star Wars, ¿qué puede salir mal?
La premisa argumental de Los Goonies es un grupo de chavales que van a la búsqueda de un tesoro pirata para ayudar a sus padres a pagar unas deudas pues, de lo contrario, se verán obligados a abandonar su barrio (Muelles de Goon, de ahí el nombre de la película) y mudarse.
Pues bien, Skeleton Crew claramente se ha inspirado en Los Goonies, me imagino que intentando agrupar delante de la televisión a toda la familia: al público más joven, porque los protagonistas son niños, y a sus padres, fans de Star Wars (probablemente algo hastiados de tanta serie que no ha salido bien) que tienen, a buen seguro, a Los Goonies en su subconsciente.
Porque tenemos todos los ingredientes: los niños viven en una ciudad que recuerda poderosamente al típico barrio residencial estadounidense, estudian en un colegio, tienen bicis (pero con la tecnología propia de Star Wars, claro), etc.
A grandes rasgos, la cosa va de un grupo de niños que se ven accidentalmente perdidos en alguna parte de la galaxia, a bordo de una extraña nave de misteriosa procedencia y con la única compañía de un droide pirata. Compañía a la que se unirá posteriormente el capitán Jod Na Nawood, maravillosamente interpretado por Jude Law, un pirata que además es usuario de la Fuerza.
Cuando digo «pirata» no me refiero a su profesión, sino a todos los clichés que tenemos en nuestro subconsciente: banderas negras con calaveras y tibias, cascos que imitan sombreros tricornios, código de piratería, un puerto pirata lleno de personajes que perfectamente podrían ser habitantes de Tortuga en el siglo XVI, e incluso una banda sonora que nos recuerda a las películas o videojuegos de aventuras. Y, por supuesto, la búsqueda de un tesoro, que será lo que motive a todos los piratas que van apareciendo a involucrarse en la historia.
El droide no puede ser más pirata: no sólo se rige por un estricto código de piratería, sino que su apariencia es inconfundible. Tiene una pata de palo, le falta un ojo, y en lugar de poner un parche (o un ojo de repuesto, que sería lo lógico), en su interior vive una extraña y simpática criatura. Habla como los piratas y reparte ostias como panes. Para mí, el mejor personaje de la serie, aunque sea un secundario, y sólo opacado por…
El capitán Jod
En el juego de rol Séptimo Mar había dos categorías de personajes: héroes o villanos. Estaba bien, o eras una cosa o eras otra, no había término medio, y para clasificar a los personajes, estaba la reputación. Si era positiva, se trata de un héroe, y si no, de un villano.
Pero claro, en la vida no es todo blanco o negro, ni siquiera en un contexto en el que todo está clasificado. Así que en determinado suplemento, no recuerdo en cual, se introdujo el concepto de bribón.
Un bribón no es un héroe pero tampoco es un villano. Su reputación es lo de menos. Pero claro, en una historia, se mueve entre los dos mundos. Es un héroe o un villano cuando toca.
El capitán Jod es una especie de Long John Silver, un bribón que, en un principio, ayuda a los niños, pero que persigue sus propios intereses.
Y es usuario de la Fuerza.
Confieso que de primeras esto me rechinó. De verdad, no entiendo la obsesión por que en cualquier producto de Star Wars haya algo relacionado con la Fuerza. Llega un momento en que lo especial, lo único, lo extraño, deja de serlo porque se convierte justo en lo contrario. Como dice el villano en Los Increíbles, «cuando todo el mundo sea súper, nadie lo será».
Además, se da la circunstancia de que he crecido en un ambiente donde todos los productos, en particular el juego de rol de Star Wars, nos insistían en que los jedi estaban extintos, y que su existencia era completamente desconocida por la mayoría. Porque la serie se ambienta en los comienzos de la Nueva República, es decir, después de la derrota del Imperio. Así que me ha resultado raro que uno de los niños protagonistas pareciese obsesionado con los jedi, más allá incluso de conocer su existencia.
Sin embargo, el capitán Jod es mucho más que un usuario de la Fuerza. No es un jedi ni un sith, lo que ya le da un carácter mucho más interesante y original y le refuerza como bribón.
Por otra parte, siempre he sido muy fan de Jude Law. Es un actor al que, para mi gusto, no se le ha valorado lo suficiente. Ya en las dos películas de Sherlock Holmes, con Robert Downey Jr en plena forma, le dio la réplica y acaparó casi el mismo protagonismo, tarea muy complicada.
En esta serie creo que lo vuelve a bordar. De acuerdo con que el personaje es fantástico, pero es que está muy bien llevado. Acojona cuando tiene que hacerlo, pero tiene un contrapunto cómico en ocasiones y genera mucha empatía con el espectador. Y eso que, en realidad, no es el protagonista, pues ellos son…
Los niños
El papel de los niños en la ficción siempre es muy complicado. No pueden mezclarse en temas muy comprometidos (como la violencia o el sexo), y al mismo tiempo, su presencia en un mundo lleno de peligros debe ser creíble. Además, cuesta mucho no caer en el estereotipo del típico niño insolente o redicho (aquí me acuerdo del pequeño Anakin, por ejemplo).
En Skeleton Crew me he llevado una grata sorpresa: los cuatro niños protagonistas tienen una personalidad especial, muy marcada, y al mismo tiempo creíble. Son personajes interesantes, incluyendo un alienígena y una cyborj, cada uno con sus virtudes y defectos.
Lo pasan bien y lo pasan mal, y tienen una evolución muy clara y lógica a lo largo de la historia. De tal forma que, aunque el capitán Jod les roba buena parte del protagonismo, son los héroes que necesita la serie.
Lo peor de Skeleton Crew
No me voy a extender mucho más, que esto se está haciendo muy largo.
- El supuesto villano. Porque queda opacado completamente por el capitán Jod. Porque no está muy bien caracterizado (es una cabeza de lobo rabioso que no es capaz de gesticular). Y porque no tiene de original ni el nombre: Brutus.
- El otro villano, por llamarlo de algún modo. Me refiero a Gunter, otro pirata que, ya que hablamos de nostalgia, está interpretado por Jaleel White (te dejo como deberes que investigues quién es, si es que aún no lo sabes, y te sorprendas). Y cuya única virtud es esa curiosidad, porque pasa sin pena ni gloria.
- La falta de cuidado por determinados detalles que le restan credibilidad a este universo, un mal endémico que ya empezó en el Episodio VII. Por ejemplo, que se pidan refuerzos a otro planeta (que a saber cómo está de lejos) y éstos lleguen en pocos minutos.
Pero vamos terminando.
Conclusiones
Empecé el artículo hablando de Los Goonies y quiero terminar retomando el hilo, porque recurrir a la nostalgia me parece un recurso totalmente legítimo y muy efectivo, pero es un arma de doble filo: puede ocurrir que, llevado por ese recuerdo inconsciente en el que las cosas son mejores de lo que realmente fueron, vivamos una realidad que nos decepciona. Un fenómeno que ya hemos podido experimentar en series como Willow (precisamente en este artículo hablaba de lo importantes que son las expectativas).
Y lo digo porque he leído más comentarios, tirando a negativos, de esta serie, en los que leo entre líneas cierta decepción.
No es mi caso, pero tal vez sea porque Los Goonies no me condicionan como a otra gente. Aunque La isla del tesoro es una de mis novelas favoritas, una de ésas que han forjado mi mente. No en vano mi segunda novela fue de piratas.
A mí Skeleton Crew me ha parecido una serie fresca, entretenida, que sin tener grandes expectativas ni esperar que reescriba todo el lore de Star Wars (y eso que algún punto importante toca), nos cuenta una historia distinta de las habituales. No diré original, porque realmente no hay nada nuevo, pero sí diferente, al menos a lo que estamos acostumbrados en una galaxia no tan lejana.
Ojalá no la caguen si hacen una segunda temporada.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, creo que es una ventaja el hecho de que estoy viejo para esto.


