Los Ángeles Oscuros en décima, y el problema de la «vainillización» de los raritos

Madre mía, meses sin publicar un artículo. Esto no puede ser.

Así que hoy rompo el hielo con un tema que está muy candente. Y es que, apunto de salir el suplemento de los Ángeles Oscuros, seguro que habréis visto amargas quejas por parte de sus jugadores, vestiduras rotas y gritos al cielo con el puño en alto.

Y muchos de vosotros, sobre todo los no-jugadores de marines espaciales, no entenderéis por qué.

Estamos hablando de un Capítulo que ha recibido muchísimo cariño por parte de Games Workshop los últimos meses: un primarca renovado, con una miniatura espectacular y un trasfondo a la altura; renovación de unidades clásicas, y una nueva unidad, la de los Alzados, que aunque no ha terminado con los Caídos (un concepto que ha hecho muchísimo daño al trasfondo de los AO, por varios motivos que no vienen al caso), al menos sí vienen a arreglar parcialmente el problema, y de nuevo con unas miniaturas chulísimas.

Además de eso, ahora, antes que ningún otro, su suplemento de décima edición.

¿Dónde está entonces el motivo de tanta queja? Voy a intentar explicarlo con este artículo.

Logo Ángeles Oscuros

Los «raritos»

Vamos a poner un poco de contexto, porque es la base del asunto.

Lo primero de todo, ¿quiénes son los marines espaciales «raritos»? En su momento yo los llamé así en el podcast de La Voz de Horus, pero no había ninguna intención de faltar al respeto, ni nada parecido. Antes bien al contrario, habida cuenta de que yo mismo soy jugador de Ángeles Sangrientos.

Los raritos son los capítulos de marines espaciales que se salen de la norma. Donde la norma es (o era, según trasfondo) el códex escrito por Guilliman hace 10k años. Ésa es la teoría. En la práctica, son todos los capítulos que tienen unidades especiales, una organización distinta a lo habitual, y en general, una personalidad y forma de luchar muy diferente del resto de capítulos de marines.

O dicho de otra forma, por un lado tenemos a los marines «vainilla» (así se les ha conocido desde siempre, aunque ignoro por qué), que son los contenidos en el códex de marines espaciales: Ultramarines, Cicatrices Blancas, Manos de Hierro, Puños Imperiales, Guardia del Cuervo y Salamandras; y sus capítulos sucesores. Y por otro lado tendríamos a los raritos: Ángeles Sangrientos, Ángeles Oscuros, Lobos Espaciales, Templarios Negros (aunque en la teoría sean sucesores de los PI, pero en la práctica no tienen nada que ver) y Deathwatch (que técnicamente no son un capítulo); históricamente, y a efectos de lo que vamos a hablar aquí hoy, esto sobre todo aplica a los tres primeros (AS, AO y LE).

¿Qué ha pasado siempre con los raritos? Pues que han tenido su propio códex. Eran marines espaciales, sí, y compartían buena parte de sus unidades con el resto de marines. Pero eran una facción aparte. Eran marines que se juegan de otra forma muy distinta, entre otras cosas por el uso de sus unidades especiales.

Eran raritos para bien y para mal: por un lado, así como sus unidades especiales no estaban disponibles para el resto de capítulos, tampoco algunas unidades vainilla estaban disponibles para los raritos. Y lo mismo en cuanto a reglas especiales, como los infames destacamentos de séptima edición, o el hecho de que había incomprensibles desfases por parte de Games Workshop a la hora de actualizar unidades (exploradores que en un capítulo tenían 1H y en otro 2H, bibliotecarios que en un capítulo tenían más poderes que en otros, unidades que en un capítulo cuestan más puntos que en otro, etc.).

Pero no pasaba nada…

Mentira, sí que pasaba, esto de los lloros y las maldiciones con el puño en alto no es nada nuevo, por desgracia. Y yo soy el primero que se ha quejado amargamente de estas cosas.

Lo que importa es que los jugadores de los capítulos raritos hemos aguantado con estoicismo las malas épocas, al tiempo que hemos disfrutado cuando nos daban nuestras chucherías personalizadas. Para bien y para mal. Nadie nos obligó a ser jugadores de estos capítulos, y por supuesto nadie nos impedía jugar otras cosas. Pero una vez que te gastas tus dineros y tu tiempo en personalizarte el ejército, y que te buscas las castañas para poder jugar tus marines raritos salvando las distancias con los vainilla, pues como que sientes más interiorizada cualquier fechoría que le hagan a tu capítulo. Como que te identificas más. Todo esto lo explico para justificar, de algún modo, lo conservadores que somos con «lo nuestro». Es importante entender esto.

Mirando con desconfianza a los nuevos primaris (junio de 2020)

Y entonces llegó octava… y los primaris

Y empezó el verdadero follón.

Porque Games Workshop la lio pero bien liada. Estamos hablando de la facción que ya tenía más hojas de datos que nadie. Con la mayor masa de jugadores. Lo que tenía que haber sido un reescalado (como ha ocurrido ahora con los exterminadores), se convirtió en un buen puñado de unidades nuevas, incompatibles con las anteriores (me refiero a sinergias, como por ejemplo la imposibilidad de compartir transportes… ¡algo que sigue ocurriendo hoy en día!), que realmente no sustituían a las antiguas, al menos en lo que a roles se refiere. Salvo, tal vez, el caso de los intercesores, que pueden ser una especie de plantilla base de marine espacial, como lo era la escuadra táctica, todas las unidades nuevas eran una especie de mezcla de otras antiguas. Al menos al principio.

Y claro, si ya era difícil mantener un equilibrio interno dentro del códex de marines, en el caso de los raritos esto era aún más difícil. Los LE nunca quisieron intercesores, porque ellos lo que tienen son cazadores grises. ¿Que los nuevos marines son más altos y más guapos? Eso nunca le importó a un Lobo Espacial. Y lo mismo con los AO, pues ellos tiraban poco, a priori, de los marines tácticos, ya que generalmente priorizaban el uso de exterminadores o de plasmas; en su caso, eso sí, la llegada de los hellblasters fue mejor recibida.

Aquí toca hablar de un primer problema, muy importante, que la mayoría de jugadores no-marine no entiende: tener más variedad no es mejor. Al revés. Tener tropecientas hojas de datos no es una ventaja, sino un problema. Porque en realidad no tienes más donde elegir, sino más cosas que descartar. ¿Con qué te vas a quedar, con tus viejas miniaturas a las que les has dedicado tanto cariño, dinero y esfuerzo, y además que sientes propias porque son de tu capítulo? ¿O con los nuevos, flamantes, pero muy sosos y que no aportan realmente nada nuevo, marines primaris? La mayoría, por coleccionismo, compramos las cajas de inicio. Pero nuestra intención siempre fue la de seguir usando lo que nos gustaba.

En fin, al margen de que los nuevos primaris fuesen mejor o peor recibidos por los raritos, realmente era un poco más de lo mismo: los vainilla con sus cosas (y con un primarca nuevo, nada menos) y los raritos con las suyas. Y quien quiera disfrutar de los primaris, pues ahí los tenía.

Lo que pasa es que la astuta Games Workshop no estaba consiguiendo lo que quería: que todo el mundo acogiese las nuevas miniaturas con los brazos abiertos, olvidándose de alguna forma de lo antiguo. Lejos de recular y admitir el error, dieron el siguiente paso, y éste sí que fue importante.

El códex de novena edición

Un códex único

Éste es el verdadero origen del problema. A finales de octava edición, todos los marines se unificaron en un mismo códex. Ultramarines y Lobos Espaciales compartieron códex. ¿Y cómo se distinguirían? Pues con el correspondiente suplemento, claro.

Fue una decisión que a la mayoría no le gustó. Y que yo celebré.

¿Por qué?

Pues porque me parecía lo más lógico y eliminaba los viejos problemas de desfase. Ahora, una misma unidad costaría lo mismo y haría lo mismo sin importar el capítulo al que perteneciese. Muchos se quejaron de que se perdía personalización, pero no era así, porque había una capa de reglas extra para todos, incluyendo los vainilla: los bibliotecarios podían escoger entre la disciplina psíquica estándar o la de su propio capítulo; los personajes tenían sus rasgos propios; los destacamentos tenían sus reglas propias, de tal forma que una misma unidad tendría una regla distinta y exclusiva dependiendo de su capítulo, y por tanto funcionaría de manera distinta; y por supuesto, las unidades exclusivas seguían estando donde tenían que estar.

Un mismo códex, pero no una misma facción, ya que cada capítulo suponía una subfacción. Lo mismo se hizo con el resto de facciones del juego, por cierto.

Como digo, hubo mucha gente a la que no le gustó. En particular recuerdo las quejas de los jugadores de Lobos Espaciales. Ellos querían su códex, no su suplemento. En la portada del códex de LE no podía aparecer un Ultramarine. Bueno… como dije antes, hay una base de conservadurismo que hay que respetar.

Aquí va aparejada cierta manía implícita a los «posterboys», a los que no llamamos así por capricho. ¿De dónde viene? Pues del hecho irrefutable de que cada vez que hay un lanzamiento marine, en las fotos son Ultramarines. Si sale un cómic, es de un Ultramarine (Marneus Calgar). Si sale un videojuego, los primeros marines que aparecen son los Ultramarines. Si sale… lo que sea, siempre es un Ultramarine (lógicamente salvo cuando salen novedades específicas de otro capítulo, sólo faltaba). El primer primarca leal disponible, por supuesto, el de los Ultramarines. Las primeras unidades específicas de primaris y los primeros VIPs primarizados, Ultramarines. En los vídeos promocionales de cada edición, como el último con los tiránidos, por supuesto siempre con Ultramarines. ¿Sabéis de qué capítulo es el rhino a escala 1:1 que está en Nottingham, en la sede de GW? Aquí tenéis la foto. Así que de alguna forma, los raritos no queremos tener nada que ver con los Ultramarines, precisamente por cierta reivindicación de lo nuestro.

Pero en la práctica los raritos seguíamos teniendo nuestro nicho. Esperando, con una paciencia infinita, que primarizasen nuestras unidades (y no como las dos bromas que se sacó GW de la manga: los reivers cazadores de psíquicos de los LE, que no dejan de ser reivers barbudos, y los intercesores de la Compañía de la Muerte, o sea, intercesores de negro). Y a nuestros personajes. Disfrutando, por cierto, de nuestro propio estilo de juego. Y aquí los Ángeles Oscuros fueron especialmente privilegiados, con unas reglas propias que les llevaron a lo más alto. Todavía vi hace poco cierto meme de evidente mal gusto, que no reproduciré por aquí. No en vano publiqué este artículo en su momento, intento bajarles un poco de su pedestal.

Y mientras tanto, venga a sacar unidades nuevas de primaris. El códex de marines superaba con alegría las 100 hojas de datos, sin contar las de los raritos. Un sindiós.

El monstruo había crecido demasiado. Era ingobernable. Y esto no se aplica sólo a los marines espaciales, sino un poco a todo el juego, que se había vuelto demasiado complejo. Games Workshop decidió hacer lo más lógico y lo mejor para el juego: simplificar. Lo que nos lleva a la situación actual.

El rhino escala 1:1 de Nottingham

Los marines en décima edición

Tocaba sacar la tijera. A la mierda las viejas unidades que ya no tenían cabida: las que no tenían miniatura y sólo se podían conseguir mediante conversiones, y las que ya tenían un reemplazo primaris evidente, como los exploradores, los land speeders, las motos o los exterminadores. Incomprensiblemente para mí, se quedaron cortos, pues aún tenemos ahí a la escuadra táctica, por ejemplo, cuando su reemplazo lógico son los intercesores. Y seguimos con el sinsentido de no poder compartir algunos transportes, aunque al menos ya se ha abierto la mano con las cápsulas, el Land Raider y la cañonera.

Hubo muchas quejas (como siempre), pero a mí me pareció una buena noticia. Como dije antes, un exceso de variedad no es bueno. Y aunque no se hizo con todos, por fin tenemos un reescalado sin duplicidad de unidades. Un cambio de dirección acertado.

Pero la simplificación no acabó ahí, y aquí viene el verdadero problema.

Y es que ya no hay subfacciones. Por tanto, ahora todos los marines espaciales son una misma facción. Error. Y de los gordos.

Es absurdo, si ya era difícil antes lograr un equilibrio interno en un códex, ahora lo es mucho más. Porque sí, has recortado un buen porcentaje de unidades (y metido algunas nuevas, ojo), pero ahora los raritos pueden jugar con destacamentos que no son el suyo; y los vainilla pueden jugar con destacamentos de raritos. Y todos comparten una misma regla de facción. Que en la práctica viene a suponer que todos se juegan de la misma manera.

Los diseñadores de reglas no han tenido en cuenta las particularidades de cada capítulo, y mucho menos su encaje dentro de un códex general. Un ejemplo: si ahora el equipo es gratis, y resulta que los Ángeles Sangrientos tienen DOS unidades propias que pueden ir equipadas con pistolas de fusión, es casi inmediato pensar que se van a ver beneficiadas si utilizan el destacamento de los Salamandras (me da igual cómo se llame ahora), un destacamento que NUNCA debió estar a su alcance. Y lo mismo pasa con los Caballeros en moto de los Ángeles Oscuros, que jamás debieron poder jugarse en el destacamento de los Cicatrices Blancas.

La solución de Games Workshop… nerfear a esas unidades. Cortar por lo sano. Que paguen justos por pecadores. Es lo que han hecho siempre, lo que pasó en octava cuando salieron los nuevos IKs y la única solución en el mundo marine era jugar a los famosos «thores» de los AS (que se jodan los sangrientos… en vez de nerfear a los IKs, que eran los que causaban el problema). Y lo que seguirán haciendo.

Total, que tenemos un códex con mogollón de unidades, con demasiados destacamentos, con sinergias absurdas que no deberían existir, y otras sinergias antiguas que han desaparecido. Se buscaba simplicidad, pero creo que no es lo que se ha conseguido.

Curiosamente, sobre el papel ahora todos los marines somos la misma facción, pero en la práctica nadie los considera como tal, ni siquiera Games Workshop. La siguiente imagen lo demuestra: el win rate de facciones del mundial, publicado en Warhammer Community. Observaréis que hay una entrada para marines espaciales (la que pone Adeptus Astartes ¿¿??) y otras para todos y cada uno de los raritos. ¿En qué quedamos? ¿Por qué la entrada de Lobos Espaciales no está contenida en Adeptus Astartes, o es que los Lobos no son Astartes? ¿Se refiere al uso de destacamentos particulares de los raritos, o a la palabra clave usada, lo cuál sólo significaría que los jugadores de LE utilizaron unidades propias de los LE, pero cualquier destacamento del códex? Esos Templarios Negros en tercera posición, ¿usaron un destacamento Gladius / Ultramarine? Lo siento, pero el cuento de que somos la misma facción no me lo trago.

El problema del suplemento de los Ángeles Oscuros

Pues eso. Que es un suplemento. Que no es un códex.

Que en novena edición también eran un suplemento, pero lo eran todos los capítulos, y todos tenían su personalidad, para bien y para mal. Pero eso se acabó.

Ahora los AO tienen un flamante primarca nuevo… que a falta del coste en puntos lo más probable es que no lo jueguen jamás, igual que pasa con Guilliman. Porque GW se empeña en meter primarcas en el juego (algo que en mi opinión es un error, por lógica de trasfondo y porque va en detrimento de las facciones que no tienen un equivalente), pero luego, en cuanto destacan un poco (que es lógico, ¿no?) enseguida les meten un buen recorte, al menos a los leales. Si el papel de Lion va a ser muy similar al de un Brutalis, y éste es más barato en puntos, pues para eso juegan al Brutalis, claro.

Ahora los AO tienen una flamante unidad nueva de Alzados, que vienen a ocupar un rol de veteranos. Y que es absurdo jugar porque en el propio códex hay una competencia interna que les relega a la estantería. Aunque no tengo la hoja de datos a mano, me ha parecido entender que no pueden ir en un rhino, debiendo viajar en un impulsor, y por tanto eliminando la posibilidad de que les acompañe un personaje, algo absurdo porque están diseñados para ello. Esto es algo que otros jugadores nunca entenderán, en particular los de marines del Caos, que sí han tenido un reescalado como tiene que ser, pero pueden seguir utilizando el viejo rhino. Repito: en este caso tener más variedad no es una ventaja. Lo más cachondo del tema es que los Alzados no son primaris en el trasfondo.

Ahora los AO tienen reescalados a sus preciosos exterminadores del Ala de Muerte… que han perdido lo que les hacía especiales (especiales, distintos, que no necesariamente mejores): una mayor variedad de armamento y la posibilidad de crear destacamentos basados en ellos. Y sobre todo, que antes eran funcionales funcionando en solitario, dándole sentido a un destacamento exclusivo de exterminadores, pero ahora no. Los AO no quieren que el Ala de Muerte sean un montón de veteranos con servoarmadura pintados de blanco hueso. Aceptaron a regañadientes la excepción de la Bladeguard cuando llegó, probablemente por lo chulísimo de su diseño, muy caballeresco. Pero ahora pertenecen al AdM todos los veteranos. Insisto: hay que entender que durante décadas esto no ha sido así, y que al jugador conservador no le gusta que le cambien estos dogmas.

Ahora los AO ya NO tienen al talonmaster, ni a la escuadra de mando de exterminadores…

Ahora los AO ya no tienen reglas especiales que les destaquen en el uso de los plasmas, seña de identidad suya desde siempre.

En definitiva, este suplemento no lo ha diseñado un jugador de AO, y se nota. Los AO han perdido su forma tradicional de juego. Su identidad. Se están «vainillizando».

El espectacular Lion El’Jonson

Mi opinión

Vaya por delante que yo también soy jugador de raritos. Y por eso les entiendo en sus quejas.

Pero no sé si lo comparto del todo.

Como decía al comienzo del artículo, los Ángeles Oscuros son el capítulo que más cariño ha recibido por parte de GW en los últimos meses, con diferencia. A nivel de trasfondo y de miniaturas. No en vano últimamente hay quien dice, y me incluyo, que son los nuevos «posterboys». Esta avalancha de novedades, que los demás sólo podemos ver con envidia, destacando la llegada de su flamante primarca, debería hacer que los jugadores de Ángeles Oscuros estuviesen más crecidos que nunca, y eso que tradicionalmente no han pecado de humildes, precisamente; en particular cuando en la edición anterior estuvieron en el top competitivo.

Creo que aquí se han juntado dos problemas:

1 El evidente nerfeo. Claro, cuando te nerfean, pues te cabreas. Lo que pasa es que la mayoría de las veces esos nerfeos están justificados. Insisto en que, sin conocer los puntos, aún no se puede hablar de tal cosa. Y también hay que recordar que muchas facciones que se han visto nerfeadas han seguido estando muy bien, ahí tenemos a los éldar, que no saben lo que es chapotear en el fango. Estoy seguro de que los Ángeles Oscuros van a seguir estando en un buen nivel competitivo, partiendo de la base de que el códex de marines, al menos a día de hoy, lo es.

Así que por este lado entiendo las quejas pero no las comparto. Es parte del juego, todos lo sufrimos constantemente. Es el inevitable y, por otra parte, deseable ciclo que trae la búsqueda del equilibrio en un juego que nunca lo será. El problema es el de siempre: si este nerfeo implica no poder usar unidades propias (estoy pensando sobre todo en Lion), pues entonces es un nerfeo que se ha pasado de frenada; ojalá el descuento en puntos lo compense.

2 La pérdida de identidad. Llevo ya más de 3000 palabras para explicar de dónde viene esta pérdida, y que sí existe. La «vainillización» es paulatina, pero innegable.

Por tanto, esto sí lo comparto. Lo que no sé es si es para tanto. Porque tengo la sensación de que en este caso son las gallinas que entran por las que salen. Que simplemente pudiendo jugar a Lion y a los Alzados la cosa sería mucho menos grave.

Me pongo como ejemplo para intentar explicar esto: tengo la sospecha de que la Compañía de la Muerte de achaparrados va a desaparecer (no tendría por qué, a día de hoy todavía tienen miniaturas, pero ya veremos). Y que en su lugar quedarán los intercesores e intercesores de asalto, pintados de negro, supongo que con algún ataque extra, no hay dolor, y algo más caros que los veteranos. Y que, por tanto, diremos adiós a las pipas de fusión, martillos… Un tratamiento parecido al que han recibido los exterminadores del AdM. ¿Es tan grave? Sí que lo es, porque volvemos a lo mismo: en competencia interna dentro del códex, igual ya no quiero usarlos. Porque tendré a los veteranos que igual hacen el mismo papel, pero más baratos. Porque ya no serán el martillo que son ahora. Y sobre todo, porque habrán perdido buena parte de su personalidad.

Pero si a cambio me dan un Sanguinor renovado, en trasfondo y reglas, y me dan reglas para poder usar las flamantes miniaturas de Dante y Mephiston, y a mi Guardia Sanguinaria, igual no me jode tanto. Y sobre todo, si me dan un destacamento que sea jugable, que tenga sentido, y que prefiera jugarlo en lugar de los destacamentos vainilla. El problema es que sospecho lo que va a pasar: tendremos tres destacamentos, uno será el dedicado a los Desgarradores (la eterna maldición de tener un capítulo sucesor con renombre), otro el dedicado a la CM (el único en el que tengo algo de esperanza), y otro el que ya conocemos (que es injugable por la propia competencia dentro del códex marine).

Bueno, todo esto es jugar a adivinar el futuro.

Lo que está claro es que no quiero que me «vainillicen». Que no quiero centuriones porque nunca los he tenido, y además me parecen horribles. Que quiero una renovación de mis unidades de toda la vida, y no verlas sustituidas por las que tiene todo el mundo.

Y en esas estamos los raritos. Ahora les ha tocado a los Ángeles Oscuros, y me temo que se van a tirar así toda la edición. Ojalá GW sepa ver que esto NO es lo que quieren sus jugadores, y rectifique de cara al futuro. La solución, la verdadera solución, sería darles a los raritos el mismo tratamiento que se están dando a las legiones de los marines del Caos (Mil Hijos, Guardia de la Muerte…), con sus particularidades, para bien y para mal, y volver a tener un códex propio. Como tuvieron durante tantos años. Pero de momento la cosa no pinta bien.

Mientras tanto, quiero terminar esta chapa con un mensaje positivo. Tenemos un gran juego y estamos en un momento muy bueno para el hobby. Que las sombras no nos impidan ver las luces. Los oscurísimos tiempos de séptima edición están muy lejos ya, y aunque ahí teníamos nuestro códex, no quiero volver a ella ni loco. Los raritos tenemos muchos motivos para disfrutar, pese a todo. Me sorprenden los jugadores que deciden apartar su facción, al menos de momento, hasta que vengan «tiempos mejores». No será mi caso, seguiré siendo jugador de Ángeles Sangrientos. Para bien, y para mal.

Para bien y para mal

26 comentarios en “Los Ángeles Oscuros en décima, y el problema de la «vainillización» de los raritos”

  1. frikidepueblo

    Como jugador Lobo desde segunda edición y ese estúpido orgullo de ser el primer codex de esa edición la «estandarización» duele y mucho. Por que para los chicos de gris azulado no es algo nuevo y no por ello no menos doloroso.

    En segunda edición a nivel de reglas los lobos eran marines relativamente estándar, con más libertad para su equipo y más habilidad de armas. Pero sin duda en un juego mucho más limitado en unidades que se ponían en el campo de batalla tenían su propio sabor y un informe de batalla dentro del propio codex, chupaos esa. XD

    Pero en tercera a pesar de perder el «codex» para pasar a ser un suplemento ahí llego lo gordo. Eran tan diferntes a los marines en hojas de datos que yo tenía fotocopiado las hojas del rhino y el land raider y para lo demás me bastaba ese suplemento. Los exploradores ya no eran los novatos del capitulo, eran unos ludaos que no querían juntarse con el resto de los colegas y preferían ir a poner bombas y plasmazos a la parte posterior del enemigo. Y entre todos los tanques marines los lobos tenían acceso al tanque al que debían tener acceso… el LEMAN RUSS… Y eso no fue todo porque luego salió otro pequeño suplemento que fue borrado por algún Delorean desbocado, en el que se añadían los Wulfen. Los Wulfen de peltre/metal blanco de tercera edición que llevaban pegándose en la disformidad de lechuguinazos desde el fin de la guerra de Horus.

    Por circustancias yo dejé de jugar poco después de que llegaran los Tau y no pude sufrir en directo la afrenta para el siguiente codex… De repente tu Leman Russ to’ maqueao y tus Wulfen de peltre… eran basura inservible. (Yo uso mi Leman Russ como predator y si alguien dice algo le muerdo XD )
    Con el tiempo volvieron a salir los wulfen, la nueva caballería lobotrueno y Bjorn ya no estaba solo tenía otros viejos pantuflos más raros que él para hacerle compañía como murderfung y gentuza con hacha y escudo. Hasta una nave fea como un tumor pero era nuestro tumor. Y las unidades «normales» con miniaturas propias con chorrocientos bits disponibles para que no hubiera dos moñecos iguales y que te sobraran cosas para adornar vehículos u otras cosas que no tenía sentido que tuvieran mini propia del capítulo/legión.

    Y llegaron los primaris… con unidades que no encajan ni con el transfondo, ni con el aspecto ni con el rollo de alguien que bebe hasta caer inconscientes. Ni workshop se aclara del todo de cómo asignar a lo nuevos primaris como Garras Sangrientas, Cazadores Grises Colmillos Largos, o exploradores. Y para adaptar todos esos moñecos tenías que tirar de tus viejos bits que iban desapareciendo a una velocidad de espanto (hasta que llegó la bendita impresión 3D) o miniaturas que no pegaban ni con con cola para los Lobos como la Bladeguard. Que yo los vendí los mios de la indomitus porque esos tipos no pasaban por lobo espacial aunque estuvieras conectado en vena a un barril de mjod. Había que hacérselos usando a los intercessor de asalto usando bits de dónde fuera.

    De los colmillos de Morkai prefiero no hablar…

    Ahora con la primarización final, pues a temblar. Porque despareciendo los garras sangrientas, los cazadores grises y los colmillos largos tradicionales se agota la mayor fuente de bits. De unidades que aunque parecidas a las de sus hermanos leales tenían personalidad a patadas. Quizás los rumores sean verdad y ante tal destrucción de su personalidad el Rey Lobo vuelva a rescatar a sus hijos al final de la edición… pero se lleva oyendo eso demasiado tiempo.

  2. Muy buenas,

    El concepto de «vainilla» es anglosajón, y viene de que, por esas tierras, el helado clásico o más común es precisamente el de vainilla. Ese «sabor» se ha extrapolado y ahora se usa de referencia a cualquier situación en la que, pudiendo escoger entre muchas opciones, eliges la más comúnmente aceptada.

    Un saludo,

  3. Acabo de entrar a 10° desde 1/2° edición y he entrado por la nueva manera de hacer las listas y el desbloqueo de las unidades raritas a cualquiera. Estoy montando mi propio capítulo y estoy encantado de poder meter mis versiones de unidades raritas conversionando otros modelos, he hecho un vindicare «primaris», por qué quería que mi capítulo tuviera un tirador de élite lobo solitario, estoy planteando hacer lobotruenos con panteras marcianas de age of sigmar y me encanta. Entiendo que para los que les gusta un capítulo concreto estén disgustados, pero para los que nos gusta montarnos nuestras pajas mentales es un momento glorioso, con restricciones mínimas. Un saludo.

  4. Nada sospechoso

    Creo que deberíamos comenzar a llamar raritos a los verdaderos Astartes exóticos: las legiones del Caos.

    Brottor, únete a nosotros y emprende la senda del coleccionismo de una de las legiones, tienes opciones realmente diferentes para elegir, y aquí queremos y aceptamos la diferencia y la individualidad.

    Un caótico saludo.

  5. En mi opinión esto no es más que estrategia comercial para vender minis. Si una unidad está muy atada a un ejército, el mercado potencial se reduce a esos jugadores (sin contar coleccionistas).
    Es más rentable para GW tener unidades genéricas que se van a compartir entre una base de jugadores amplísima y dejar unos pocos personajes especiales y destacamentos para dar personalidad a los ejércitos.
    Yo juego Salamandras, gracias a bits y conversiones y a unidades como los Infernus, Agresores o Erradicadores siento que mi capítulo “vainilla” (a pesar de ser mutantes con la piel obsidiana y los ojos rojos) está más personalizado ahora que en los últimos 20 años.

    1. Sin duda. Y por eso digo que el hobby está en un gran momento. Colecciones lo que colecciones, hay un montón de opciones atractivas. Obviamente es una estrategia comercial, y en cuanto a números seguro que es acertada. Pero creo que ha sido a costa de otras cosas también importantes.
      ¡Gracias por comentar!

  6. Me enamoré de los ángeles sangrientos mucho antes de dar el salto y empezar a jugarlos. Los pintaba solo por diversión hasta que me anime a entrar de lleno en este pozo sin fondo. Juego a Dante con su sobrecosteada guardia sanguinaria, el dreadnought de la compañía de la muerte y el predator baal siempre están en mis listas (este último luego resultó que era una joya), la compañía de la muerte… Mi grueso siempre son unidades propias porque lo que me apetece jugar es la esencia del capítulo, aunque a veces esto haga que las partidas sean cuesta arriba. Ojalá GW se de cuenta de que está vainillización y la perdida de esencia de sus raritos es una pérdida de riqueza. Si los caóticos tienen sus propias facciones con un origen similar, las antiguas legiones, por qué no podemos tener lo mismo.

  7. Soy tan viejo que para mí los sacerdotes sangrientos, la guardia sanguinaria, el sanguinor… son cosas que me sobran de la gloriosa IX Legión. Los Sangrientos, para hacer honor a su lore deberían ser básicamente ultrapitufos pintados de rojo y ya (¿CM?, ¿qué es eso de CM?, no sé de qué me hablas).

    ¡Levantemos nuestras copas y brindemos por el sagrado Códex Astartes!

      1. Igual he sido muy críptico y no se me ha entendido bien.

        Hay capítulos que desde su misma concepción y por trasfondo tenían grandes divergencias con el Códex Astartes, como los Lobos Espaciales.

        Sin embargo no este no era el caso de los Ángeles Sangrientos, siendo un Capítulo que siendo conscientes de sus debilidades se aferraban completamente al Codex Astartes. En sus orígenes solo tenían de «especial», PJs especiales a parte, la Compañía de la Muerte, la cual es secreta, por lo que técnicamente no existe.

        Unidades como la Guardia Sanguinaria son añadidos que se le han ido haciendo, modificando la organización original.

        O sea, que siendo puristas, los AS son básicamente Ultramarines pintados de rojo (aunque hay quien dice que siempre les acompañan unos misteriosos marines con la servoarmadura negra).

  8. Bueno, muchas veces se trata de hacer pasar el recurso de la especialidad para defender lo que es un privilegio, porque hay ciertos capítulos que pueden tener acceso a todo lo básico y además a ciertas hojas de datos propias cuando otros no. El caso de los Exterminadores del Ala de Muerte es paradigmático. Una élite de la élite que era un autoinclude cuando jugabas Ángeles Oscuros, y no era por su trasfondo ni nada, sino por lo rotos que estaban. Hay otras cosas que son igual de trasfondísticas pero que esperaban en la estantería por no ser tan buenas.
    El problema como lo veo no es que sean vainilla, término por cierto algo peyorativo ya que se refiere al sabor básico y a priori «soso» en los helados, el problema es que los 30 Exterminadores que han coleccionado algunos jugadores ya no están tan rotos como antes. El problema no es que hayan sacado el Talonmaster, invención de 8a edición que no tenía soporte en ediciones anteriores, el problema es que hayan sacado algo roto del juego.
    Cierto es que también hay unidades con reglas absurdas y que se pisan entre sí, como los nuevos Compañeros, que no tienen hueco en ninguna lista y que no pueden montar en Rhino, pero este último problema lo comparten con otras unidades avainilladas. Fíjate que cuando tienes algo «especial» como los mencionados Compañeros en realidad lo que quieres es que sean mejores que «lo normal», pongamos la Bladeguard. Pues no, son peores, así sin pan ni nada y la gente no los usará y dormirán el sueño de los justos en las estanterías.
    Por todo ello, lo que me parece desde fuera es que hay un grupo de jugadores que lo que hacen es defender unos privilegios y GW protege al resto de jugadores marines para que todos sientan su facción como especial, reduciendo el impacto de las unidades exclusivas en los ejércitos de marines»raritos».

    1. Sólo por aclarar, para nada estoy utilizando el término «vainilla» como algo peyorativo, lo mismo que cuando digo «raritos». Que nadie se me ofenda, es sólo una forma de hablar para que todos nos entendamos.
      Yo estoy de acuerdo contigo, pero creo que GW se ha equivocado en la dirección, en esta edición. En la edición pasada, donde todos los capítulos tenían su suplemento propio, creo que se consiguió bastante bien que cada uno tuviese su sabor propio y su forma de juego, y desde luego nos e podía decir que un capítulo de raritos fuese mejor que uno de vainilla. Justo con el caso de los AO hubo problemas al principio, porque estaban muy rotos, pero eso es algo que se corrigió rápidamente. Lo mismo pasó con Manos de Hierro al principio.

  9. Aunque lo mío no son los ratitos, veo lo que ocurre con ellos y me recuerda lo que pasó también con otras facciones en el proceso de 8/9/10 edición. En muchos casos se han quitado capas de reglas y personalización y rasgos que los hacían únicos a favor de una simplificación y una estandarización entre facciones, lo típico de culo veo culo quiero, porque había muchas reglas específicas de facción que se han ido adulterando y repartiendo entre otras facciones, pasando de un juego más acorde al Lore a un juego más balanceado competitivamente y las cosas que se han perdido por el camino han sido muchas, sobre todo para los Xenos que no son marines, donde se suele recibir casi toda la atención, ni buenos ni malos.

    1. Lo cierto es que en el caso de algunos xenos me pasa un poco lo mismo: me gustaría ver más variedad y riqueza dentro de una misma facción. En el caso de los t’au, por ejemplo, realmente sólo veo dos estilos de juego: el de toda la vida, y el liderado por O’Shovah, y éste rara vez se usa. Yo no soy jugador t’au, así que no sé si el tratamiento que se ha dado es el mismo. Lo que quiero decir es que, al menos para mí, más riqueza de juego no significa más complejidad, y sí más diversión.

  10. Para mí, lo duro no es tanto la perdida de identidad, ya que como otros compañeros comentan, el que quiera seguir jugando, podrá. Lo duro es enviar todo mi ejército de ravenwing a la vitrina, entre motos clásicas, motos de ataque, personajes y land speeders.
    Seguiré jugandolos con los amigos, pero la verdad, llegará un momento cuando saquen la 11 edición y ya no tengan reglas… Y la verdad, para mí, en ese momento el hobbie morira

    1. La renovación de minis es algo esperable y me atrevería a decir que deseable. Cada uno lo ve desde su perspectiva, claro. Desde la mía, cuando una mini se ha ido a la vitrina por haber sido reemplazada, la verdad es que no ha sido nada duro. He recordado los buenos tiempos en que la he usado, y estoy deseando utilizar las nuevas (en general mejores que las antiguas). Así que, lejos de morir, para mí el hobby está más vivo que nunca.

  11. Los que jugamos con nuestros ejércitos a lo largo de los años y las disformidad. Seguiremos jugando.

    Esa es la esencia de los «raritos» o «capítulo con codex propio / ya no tanto».

    Gran artículo Brotor. Sigue dándole al blog please

  12. Los que jugamos con nuestros ejércitos a lo largo de los años y las disformidad. Seguiremos jugando.

    Esa es la esencia de los «raritos» o «capítulo con codex propio / ya no tanto».

    Gran artículo Brotor. Sigue dándole al blog please

  13. Los que jugamos con nuestros ejércitos a lo largo de los años y las disformidad. Seguiremos jugando.

    Esa es la esencia de los «raritos» o «capítulo con codex propio / ya no tanto».

    Gran artículo Brotor. Sigue dándole al blog please

  14. UuuUUuuh, somos los espíritus de Catachan, Armaggedon, Arlequines, legión negra, Iyanden, Enclaves Farsight, Masacre Carmesí, Hermanas del Silencio, Cadia, Aquelarres de Haemonculi, perdidos y condenados… y Legión de los condenados? Nah, ese no.

    Venimos a llevarte con nosotros a la unión de los codex! Únete a la vanillacion, únete a que puedas jugar tu subfaccion menos conocida sin dificultades de quién sea tu papá, únete a que tú ejercito tenga reglas bases y seas TU el que lo personalizes más allá de lo que diga unas reglas y un meta.

    No quieres usar tu capitán en termie y martillo? No lo harás y dirás que es un arma diferente? No tomarán los templarios negros las minis de ángeles oscuros para conversión y viceversa?

    Únete a un mundo donde los marines son su faccion única imperial, y no donde sean la base para su propia faccion en el juego. Hazlo por los templarios de plata, hazlo por los desgarradores de carne, hazlo por…. bueno… todo lo de Badab…

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