Esta semana hemos tenido una nueva balance update por parte de Games Workshop para wh40k.
Al finalizar este artículo me gustaría hacer una reflexión sobre estos balances, pero antes, los cambios fundamentales los tenéis en La Voz de Horus, y también analizados con Manu de Wargames Adictos en Youtube.
En cualquier caso, aquí te dejo el resumen de las novedades:
1. Necrones (el foco del ajuste)
Los necrones reciben correcciones importantes para limitar su dominio en el juego competitivo, especialmente en el uso de los C’tan.
- Ajuste en Estratagemas: Las estratagemas más potentes (como el movimiento reactivo o la curación tras disparar) ya no pueden usarse en unidades con la clave Monstruo. Esto afecta directamente a los Fragmentos de C’tan, que pierden gran parte de su movilidad y resistencia «extra».
- Limitación de Auras: Las habilidades de apoyo del Rey Silente y del Necrosoramentar dejan de afectar a los C’tan, obligando a estos últimos a actuar de forma más independiente.
- Subida de Puntos: Todos los C’tan suben de precio, especialmente en el destacamento de Panteón. El Necrosor Amentar también encarece su coste.
2. Marines Espaciales
- Limpieza de Catálogo: Se eliminan los costes de versiones antiguas de personajes como Marneus Calgar y el Capitán Sicarius para fomentar el uso de sus miniaturas más recientes.
- El Teniente con combiarma sube 15 puntazos. Muy merecidos, que para eso fue el protagonista indiscutible toda la edición.
- Ángeles Sangrientos: El Sacerdote Sanguinario ahora puede unirse a la Bladeguard, lo que les da una supervivencia masiva gracias a la regla No hay dolor.
- Templarios Negros: Se incentiva el uso de hordas de Cruzados, que ven reducido su coste en puntos.
- Dreadnoughts y Tanques: Unidades muy populares como el Redentor y el Repulsor Executioner sufren ligeras subidas de puntos para equilibrar su presencia.

3. El Caos y sus legiones
- Marines del Caos: El destacamento de Banda Renegada recibe un duro golpe, ya no puede incluir unidades de culto (como Marines de Plaga o Ruidosos). Además, su mejora para repetir impactos ahora requiere línea de visión, impidiendo trucos desde las reservas.
- Hijos del Emperador: Salen muy beneficiados con bajadas de puntos en los Filos Impecables y los Exterminadores, permitiendo listas de asalto mucho más numerosas y eficientes.
- Demonios: Se encarecen los «pollos» de Tzeentch (Kairos y el Señor de la Transformación) para evitar el abuso de estas unidades de disparo a distancia.
4. Otras Facciones
- Caballeros Grises: Gran bajada de puntos en los Exterminadores. Esto permite jugar listas con una cantidad masiva de estas tropas, creando un muro de carne y armadura difícil de gestionar para el rival.
- Astra Militarum: El tanque Rogal Dorn sube de puntos, lo que obliga a los jugadores de la Guardia a ajustar sus listas mecanizadas.
- Custodes: Se encarece la unidad básica de Guardia Custode y algunos aliados inquisitoriales para frenar el spam de infantería que estaba siendo demasiado eficiente por su coste.
- Imperio de los Tau: Las Armaduras Miméticas bajan de puntos para ser una opción de apoyo casi obligatoria, y se establecen los puntos para la nueva unidad Lanza Gemela.
En resumen, el cambio principal es un intento de frenar las unidades que eran demasiado resistentes o móviles por su bajo coste. El juego se vuelve algo más letal para los Necrones, mientras que facciones como los Caballeros Grises o los Hijos del Emperador ganan nuevas herramientas para volver a los primeros puestos de los torneos.
En particular quiero señalar el tema del Sacerdote Sanguinario, que ha estado en la vitrina toda la edición porque no merecía la pena usarlo con otras unidades, pero que de repente (¿más vale tarde que nunca?) vuelve a la palestra, porque ese extra de aguante para la Bladeguard me parece tremendo. Además del +1 FP que les da.
¿El último balance de la edición?
Más allá de la importancia que puedan tener los cambios para el juego, me gustaría comentar mis sensaciones personales.
Y es que siempre me pasa un poco lo mismo cuando llegamos a este punto de la edición. Es un sentimiento agridulce.
Por un lado, ya está casi todo el pescado vendido. Aunque siguen llegando novedades, como los gemelos tau que tanto están dando que hablar, no serán cosas gordas que modifiquen esencialmente ni el meta ni la forma de jugar. Es un momento para disfrutar, incluso para jugar aquellas unidades que menos hemos jugado durante la edición, que alguna forma habrá de sacarles brillo.
Sin ir más lejos, en mi caso, estoy pensando en el sacerdote sanguinario. Y es que durante toda la edición hemos estado pidiendo justo este cambio. No podemos quejarnos, al menos a nivel de reglas hemos tenido muchas formas de jugar, destacamentos de sobra, buenos personajes y excelentes unidades. Pero si estamos un poco cansados de lo mismo, como digo, es el momento de gozarlo probando otras cosas.
Sin embargo, por otro lado confieso en que me da algo de pereza. El final de una edición es, en cierto modo, aburrido. Porque sabes que tiene fecha de caducidad, y es inminente.
Son «sólo» 3 o 4 meses (previsiblemente, porque Games Workshop nos tiene acostumbrados a sacar edición justo al comienzo del verano). Que pasan volando. Aunque en el mundo wh 3 o 4 meses son una eternidad, la sensación de que la nueva edición está a la vuelta de la equina a mí me desmotiva a darle vueltas al coco, a disfrutar pensando en las listas y en cómo mejorar mi juego. Porque tal vez dentro de un par de meses tenga que hacer borrón y cuenta nueva.
Siguiendo con el ejemplo del Sacerdote, no sé si quiero ilusionarme pensando en lo resistente que va a ser ahora mi Bladeguard para un par de partidas que voy a jugar, con la certeza de que es una situación que terminará más pronto que tarde.
Y claro, esto me hace plantearme si esta política de Games Workshop es la correcta.
Porque una cosa es tener el juego actualizado y vivo, cosa muy necesaria y sana para que haya el mayor equilibrio posible y nadie se frustre jugando con su facción. Y otra distinta la certeza absoluta de que vienen cambios, y puede que sean gordos. ¿Son realmente necesarios? Si la respuesta es que sí, ¿cuándo dejarán de serlo?
Lejos ya quedan ediciones infames como la sexta o séptima. La octava trajo un cambio gordísimo y podríamos decir que estamos en un momento en que se ha evolucionado a la mejor versión posible del juego. Naturalmente, siempre hay margen de mejora, pero lo que vayan a introducir ahora (que desconozco completamente), ¿de verdad va a mejorar wh40k? ¿O es simplemente otra excusa para vendernos cajas y cajas de marines con algo más?
Tal vez GW debería sorprendernos con un cambio de política, una edición que dure el doble que las demás, que sea muy estable. Ya dije antes que en el mundo wh 3 o 4 meses son una eternidad, pero siendo objetivos, que una edición dure sólo 3 años por diseño es algo escaso. Y después de tantas ediciones, no sé si estarán estirando demasiado la cuerda.
En cualquier caso, siempre es de celebrar que el juego esté vivo y con constantes novedades, porque es lo que hace que sea dinámico y que los errores se corrijan pronto. Así que disfrutemos de este maravilloso hobby y veamos qué nos depara el futuro.



La verdad que las actualizaciones son una gozada, y eso que no juego mucho, pero el trauma que dejó en mi octava de fantasy lo explica perfectamente. Una edición en la que no sacaban ningún cambio y cada libro de ejército dejaba a los otros obsoletos por la escalada de poder.
Eso sí, estoy contigo en que están estirando mucho lo de «una edición cada tres años». Si, pongamos, esta edición fuera mejor que la 10ª y la gente estuviera satisfecha, no haría falta sacar una 12ª. Podrían sacar un evento gordo, vender una especie de caja de edición, y no habría problemas de ventas. Lo único que se me ocurre es que para la gente que empieza sea más cómodo mentalmente decir «la edición actual salió hace dos años» y no un «la edición actual salió ya hace cinco años»
Exacto, yo creo que ya es más un tema de marketing de producto que una necesidad real de renovar la edición.
¡Gracias por tu comentario!