Tras la presentación de la batalla, incluyendo las fuerzas implicadas, en el artículo anterior, aquí tenéis el desarrollo de la misma.
Espero que os guste.
Lucius se relame. Sabe que hay varios héroes leales al falso Emperador liderando a los Ángeles Sangrientos. Y eso sólo puede suponer una cosa para él: un duelo. No hay nada que le motive más.
El objetivo está claro: colocar amplificadores sónicos en lugares determinados. 6 amplificadores, de 6 GW cada uno, formando un hexágono. Con ellos, la dulce y corrupta melodía de los marines ruidosos se escuchará en medio hemisferio. Y el Príncipe del Exceso estará satisfecho.
Pero los hijos de Sanguinius se interponen en su objetivo. Es hora de tocar más fuerte. Es la hora de la sangre.
Es la hora del heavy metal.
Could it be it’s the end of our world?
All the things that we cherish and love
Nothing left but to face this all on my own
‘Cause I am the chosen one
Despliegue

Por parte de los AS, los exterminadores de asalto y Dante con su Guardia Sanguinaria, en reservas. Los veteranos y Mephiston, dentro del impulsor. El marcador con forma de helicóptero es la baliza teletransportadora de los exterminadores de asalto.
Por parte de los HdE, los infractores dentro de los rhinos. Y los filos ardientes en reserva.
Comienzan los HdE. En el movimiento de exploración, los exploradores AS se repliegan detrás de la pared, obligando a los HdE a exponerse al Predator Baal si se asoman a dispararles.
Turno 1
En el flanco sur, Lucius y su colega toman posiciones, apoyados por los torturadores y haciendo sticky el objetivo. En el norte, los ruidosos desde el rhino no consiguen eliminar por completo a los exploradores, quedando uno con vida que se va a reservas, y que servirá para misionear.
En el centro, pese al movimiento reactivo de los infiltradores, los infractores consiguen la carga y terminan con ellos. El Predator Baal se queda trabado con ellos. Se encarga de vengarles, pero el daño ya está hecho. El impulsor toma posiciones, esperando a un objetivo más claro para los veteranos.
De momento, la iniciativa es de los HdE.

Turno 2
Los ruidosos del norte se centran en el impulsor y lo destruyen. Con la amenaza de los dos Príncipes demonio alados, los veteranos y Mephiston (que tanquea las heridas mortales) se colocan en el centro. Los engendros traban al Predator Baal, consiguiendo así que éste no pueda eliminar a los ruidosos en su turno.
Los AS intentan retomar la iniciativa. Los engendros son destruidos. Los exterminadores se ven forzados a gastar 1 CP para hacer un ingreso rápido, ya que los engendros están obstaculizando la baliza, pero asaltan sin problema a Lucius y compañía. En el choque de trenes, Lucius sobrevive por poco gracias a la estratagema que obliga a centrar los ataques en un personaje y a eliminar al bibliotecario en su duelo particular. Los torturadores son destruidos, pero el coste es muy alto. Eso sí, Lucius y el PD pierden bastante eficacia, pues sus ataques de D3 se encuentran con marines con 4H.
Mephiston y los veteranos intentan destruir el rhino a disparos, con el objetivo de que los intercesores fusilen a lo que salga de él. Por desgracia, no lo consiguen por poco, perdiendo así el valioso fuego bólter y, probablemente, la partida. Los veteranos se ven forzados a cargar a los infractores del centro para llevarse alguno por delante, pero la cosa empieza a pintar mal en el centro para los AS.

Turno 3
El Príncipe demonio destruye el valioso Baal, y se ve apoyado por los filos ardientes, que entran desde las reservas en la zona de despliegue de los AS, amenazando su objetivo. En el centro, los veteranos son destruidos por una unidad de ruidosos, mientras la otra hace lo propio con Mephiston y los infractores restantes empiezan a diezmar a los intercesores.
Por el sur, los exterminadores terminan por fin con Lucius, pero son incapaces de hacerle daño suficiente al PD. Es cuestión de tiempo que sean superados.
Dante entra por ingreso rápido y decide ir a controlar la zona del Príncipe y los filos ardientes. Aunque intenta fusionar con sus pistolas infernus al Príncipe, el asalto va dedicado a los filos, que son destruidos.

Turnos 4 y 5. Final
Aunque le cuesta, el PD del sur, apoyado por las unidades que van quedando libres, termina finalmente con los exterminadores de asalto.
El centro es dominado por los HdE, que tienen a muchos ruidosos activos y eliminan sin problemas a los intercesores.
En la esquina, Dante y la GS eliminan al PD alado restante y aseguran el objetivo de la zona de despliegue AS, aunque la batalla ya está perdida.
58-93 para los HdE.

Conclusiones
Cometí un gravísimo error dejando tantos puntos en reserva. Lo hice por miedo a los ruidosos, que me podían diezmar sin problemas ambas unidades, siendo mucho más seguro entrar por despliegue rápido y/o ingreso rápido. Pero claro, si encima no llevo la iniciativa, la conclusión es que he tenido que tirarme dos turnos con muchos menos puntos en mesa, aguantando el aluvión de enemigos. Por una vez, el Ángel Sangriento fue el otro.
Creo que tendría que haber empezado con los exterminadores en mesa. Su fantástico movimiento de 7″ + avance y carga hace que su vector de amenaza sea enorme, sobre todo con un ejército que va a venir a por mí.
En cualquier caso, mi sensación con respecto al destacamento de cónclave de bibliotecarios es que está mal o poco testeado por los diseñadores. Por un lado, hay una absoluta dependencia de los bibliotecarios, y en cuanto te matan a un personaje se acabó lo que se daba, como ocurrió en el combate contra Lucius.
Pero sobre todo, el problema viene en la elección de la disciplina a utilizar en cada ronda. Es un problema gordo tener que hacerlo al principio de la ronda, y no en la fase de mando, porque estás a merced de lo que haga tu oponente si lleva la iniciativa. Además, como los combos están pensados para una disciplina, personaje y ventaja concretas, el resto de bibliotecarios ven su eficacia mermada en favor de los compañeros. Creo que tendrían que haber dejado que cada personaje escogiese su disciplina propia, y ésta fuese permanente a lo largo de toda la batalla; un poco como ocurría en anteriores ediciones, donde los psíquicos escogían sus poderes al elaborar la lista.
En fin, tenía ganas de probarlo y ya lo he hecho. Pero tengo claro que ni es mi estilo de juego ni me ha parecido especialmente útil.
Respecto a los Hijos del Emperador, me ha parecido un ejército versátil, chulísimo, muy divertido de jugar (con y contra él), con unas unidades fantásticas.
Se confirma que el combo Lucius + Príncipe demonio es absurdamente letal, muy eficaz para ir al medio y controlar un objetivo. Se puede lidiar con ellos con disparos de corta distancia, pero ya hablamos de unidades muy específicas que tal vez no llevemos en lista. Asaltarles es una locura, e ignorarles no es una opción.
Los Príncipes demonio alados son fantásticos, creo que la clave es jugarlos a pares como ha hecho Xandre, porque aguantan bastante y tienen un vector de amenaza tremendo. Y en cuanto a los marines ruidosos, cero sorpresas: con la movilidad que les da el códex, son una amenaza constante contra cualquier cosa, y el complemento perfecto para un ejército orientado al asalto.
Lucius apenas puede contener su rabia. Aunque el duelo con ese bibliotecario exterminador ha sido delicioso, luego murió bajo el aluvión de martillos trueno. Renació, como siempre, encarnado en uno de esos exterminadores. Un proceso eterno, infinito, aquel que le da el sobrenombre de «el sempiterno», pero no por ello poco doloroso.
Y lo que es peor: han cosechado una victoria incontestable, pero no han conseguido colocar los 6 amplificadores sónicos. Los refuerzos enemigos llegaron justo a tiempo de asegurar el último objetivo, enviando a la Disformidad al Príncipe demonio y eliminando a los filos ardientes, que se disponían a colocar el último amplificador. Khorne estaría contento, pero no es el caso de Slaanesh.
Mientras tanto, ya en el crucero de los Ángeles Sangrientos, Mephiston descansa, cabizbajo, mientras un servidor médico ayuda a limpiar sus heridas. Hace tiempo que ya no sufre los efectos de la rabia negra, pero eso no significa que no sienta furia. Por no haber cumplido su objetivo. Por los hermanos caídos. Por la derrota.
Dante le mira desde una esquina. Se ha quitado la máscara, no la necesita para hablar con su bibliotecario jefe. Su rostro anciano desprende, sin embargo, una energía incontenible. Y tras cruzar el Rubicón primaris, no sería descabellado decir que está en mejor forma que nunca. Ha salido indemne de la batalla, pese a enfrentarse a un demonio de Slaanesh y a los filos ardientes. Sin embargo, en su alma la derrota le duele aún más que a Mephiston.
-Lo siento, comandante. No supe calibrar correctamente las fuerzas del enemigo. Para cuando llegaste a la batalla, ya era tarde.
-No es sólo culpa tuya. El enemigo es poderoso, y conoce su oficio. Hicimos lo que pudimos. Habrá más batallas, de eso no te quepa la menor duda.
Dante no es un psíquico, pero comparte algo de los dones premonitorios de su padre genético. No es casualidad que, nada más decir eso, aparezca un servidor con un mensaje desde el puente de mando.
«Petición de ayuda desde el sistema Drombeg. Contacto avistado. Fuerza de ataque t’au aproximándose.»
Mephiston esboza una media sonrisa. Dante se coloca el casco con la máscara.
-Allá vamos de nuevo.


