3 Juegos de mesa infantiles para regalar

En nuestro permanente deseo de extender la afición por nuestro hobby, pocas estrategias podemos encontrar más efectivas que atacar directamente a la base de la pirámide de población. Regalar juegos de mesa a nuestros pequeños hobbits es una iniciativa plena de ventajas; en un mundo en el que los catálogos de regalos infantiles estan dominados casi en su totalidad por las soluciones digitales o los juguetes de franquicias televisivas, siempre es de agradecer una propuesta original, educativa y que facilita la participación de los adultos en el juego.

3 Juegos de mesa infantiles
Colorines a gogó

Los títulos infantiles no tienen ese injusto matiz de actividad de ocio raruna con el que la sociedad contempla los juegos de mesa para adultos o (peor aún) los juegos de rol, así que ofrecen una solución perfecta cuando falten ideas para eventos, cumpleaños, o fechas señaladas como las que se avecinan, que siempre será bienvenida con agrado por progenitores y las propias criaturas.

El catálogo de posibilidades, eso sí, puede resultar un tanto abrumador; así que aquí ofrecemos una pequeña recopilación de recomendaciones de éxito garantizado más allá de los títulos más comerciales. Para los no iniciados que hayan encontrado estas sugerencias en una búsqueda en las redes, deberían tener en cuenta que estos títulos no suelen encontrarse en los catálogos de las jugueterías convencionales, pero en cualquiera de las numerosas tiendas especializadas en modelismo, maquetas o cómics de vuestra ciudad estarán encantados de localizarlos para vosotros o indicaros dónde obtenerlos (además, obviamente, de la posibilidad de adquirirlos online).

Animal sobre animal

Ay, ay…

Edad recomendada: 3+
Jugadores: 2-4
Tipo: Destreza

Si hay una editorial bandera de los juegos de mesa infantiles, esta tiene que ser Haba. La empresa alemana tiene un inmenso catálogo de títulos para los más pequeños, y todas sus publicaciones se caracterizan por la excelente calidad de sus componentes y el acierto al diseñar mecánicas simples pero de gran atractivo para la infancia.

«Animal sobre animal» es uno de sus juegos que más éxito comercial ha cosechado a lo largo del tiempo, y ha conocido ya múltiples variantes y secuelas. Está compuesto por un montón de atractivas piezas de colores representando animales de diversas formas, diseñadas con el gran acierto de conseguir que encajen entre sí pero no perfectamente, de forma que es muy sencillo colocar una pieza encima de otra cualquiera, pero conforme se van apilando más la estructura resultante es cada vez más delicada.

Esta es la dinámica del juego, obviamente, en el que los participantes irán colocando sus piezas por turnos en una torre cada vez mayor con el objetivo de ser el primero en colocar todos los animales de la mano para declararse ganador. En caso de que alguna pieza se caiga de la torre durante el juego, el jugador que haya provocado su caída tendrá que incorporarla a su mano, reduciendo consecuentemente sus posibilidades de victoria. El juego incorpora un dado que definirá cada turno, de forma que el jugador que le toque podrá colocar uno o dos animales (de su elección o los que decidan el resto de jugadores) y otras variantes que le otorgan algo de variedad y suspense al desarrollo de la partida. Quizás el único defecto de la dinámica del juego consista precisamente en que una de estas posibilidades del dado es que en su turno el jugador pueda darle una de sus piezas a otro jugador en vez de tener que colocarla él mismo; aunque esto es una evidente ventaja en términos de juego (si la torre se cae será el jugador que ha colocado la pieza el penalizado), a los pequeños no les gusta mucho este resultado del dado porque lo que ellos realmente quieren es intentar colocar las piezas en la torre personalmente.

Como ocurre con la mayoría de juegos de destreza, es adecuado a partir de una edad muy temprana y resulta muy divertido incluso para adultos, aunque en este caso los más pequeños tendrán más problemas para poder ganar una partida sin nuestra colaboración. Como ventaja adicional, «Animal sobre animal» tiene un componente de juguete muy elevado: las piezas son muy bonitas y frecuentemente nos encontraremos a los pequeños entreteniéndose con ellas para hacer torres en solitario.

Recomendado para…

Criaturas inquietas a las que queramos ir entrenando a sentarse en la mesa a realizar una actividad tranquila. Primer juego de mesa si no tienen ninguno (parece tanto un juguete como un juego).

Factor educativo

Fomenta principalmente la destreza y coordinación óculo-manual. Aunque no forma parte del juego en sí, se puede aprovechar para practicar los colores y las cuentas sencillas con los pequeños (ver cuántos animales le quedan en la mano a cada jugador, cuánta ventaja le saca el primero al último, y demás).

Y el año que viene…

Hay infinidad de juegos de destreza, y muchos títulos de calidad ofrecen planteamientos más tácticos con las que se pueden introducir juegos más competitivos. «Gulo gulo» es un ejemplo muy popular en el que la destreza es un factor importante del juego pero también hay que contar casillas y planificar un poco la jugada; para más mayores, «PitchCar» o «Flick’em Up” ofrecen una competitividad mucho mayor.

Carcassonne Junior

Edad recomendada: 4+
Jugadores: 2-4
Tipo: Tablero modular; gestión de áreas.

“Carcassonne» es uno de los grandes clásicos indiscutibles del mundo de los juegos de mesa. Con 16 años de historia ya, se le considera junto a “Colonos de Catán” o “Aventureros al tren” como los grandes juegos que han conseguido romper la barrera de los juegos minoristas y convertirse en títulos comerciales generalistas, disponibles en jugueterías no especializadas de todo el mundo. En este caso nos ocupa su versión infantil, titulada “Carcassonne Junior” o “Mi Primer Carcassonne” dependiendo del país de distribución.

Diseñar una versión para niños de un juego de mesa no es tarea fácil: si nos limitamos a simplificar sus reglas o mecánicas para hacerlas comprensibles para los pequeños el resultado generalmente será una variante insulsa y sin diversión. En este caso, sin embargo, Marco Teubner ha diseñado un excelente juego inspirado en las mismas mecánicas que el original, pero con una dinámica propia perfectamente adaptada al público infantil.

Cada jugador dispone de ocho fichas de su color, y el objetivo del juego es librarse de todas ellas colocándolas sobre el tablero. En su turno, cogerá una carta de terreno nueva y la añadirá a las desplegadas en la mesa en la posición que crea más conveniente. Las ilustraciones de las cartas representan caminos de los alrededores de Carcassonne por los que juegan niños y niñas vestidos con los colores de las piezas de los jugadores; si al colocar su carta de terreno consigue cerrar uno de los caminos dibujados en el tablero, todos los jugadores colocarán uno de sus personajes sobre cada uno de los personajes dibujados en ese camino que se ha cerrado que vista de su color.

El diseño del juego es sencillo pero brillante: el estilo de colocación de fichas del terreno por turnos es puro Carcassonne, pero en este caso todas las piezas encajan entre sí, así que el pequeño jugador no tiene que preocuparse por acertar a colocar la carta en un sitio valido: cualquier posición es legal, y a su disposición está pensar cuál es la colocación que más le conviene. Esto hace el juego especialmente idóneo para que los más pequeños puedan participar; aunque probablemente colocarán las cartas de forma aleatoria o según les llamen la atención los dibujos, podrán seguir la dinámica de la partida, e incluso hacer algunos puntos por puro azar.

La decisión de dónde colocar su pieza de terreno es todo el esfuerzo mental que tendrán que realizar en la partida: no hay estrategias a largo plazo que planificar, y no es necesario recordar la contabilidad de puntos de victoria porque se calculan solos en función de cuántas piezas de su color le quedan a cada jugador en la mano. Además, el sistema equilibra ligeramente a los jugadores, porque frecuentemente se conceden puntos a otros jugadores al cerrar un camino para puntuar uno mismo; de esta forma es muy difícil que ningún jugador se quede atrás, y las partidas se suelen resolver por poca diferencia. A poco que los pequeños jugadores se hagan con el juego y le pillen el truco a las mejores formas de ir colocando sus piezas de terreno, los adultos podrán jugar de forma competitiva con ellos en igualdad de condiciones sin problemas.

Recomendado para…

Pequeños estrategas en potencia.

Factor educativo

Al igual que los puzzles tradicionales, ayuda a fomentar la creatividad, motricidad y lateralidad. Es una buena iniciación a la resolución lógica de problemas simples, y la posibilidad de girar las piezas para colocarlas con la mejor orientación favorece la orientación espacial.

Y el año que viene…

Obviamente, la progresión natural si disfrutan de este juego es empezar con el “Carcassonne” tradicional. Como paso intermedio, hay otros juegos infantiles que se basan en la construcción modular del terreno con un poco más de estrategia, como “Karuba”.

Minecraft: ¿el juego de cartas?

¡A craftear!

Edad recomendada: 6+
Jugadores: 2-4
Tipo: Gestión de recursos

Pues sí, la sentencia interrogativa forma parte del extraño título de este juego de cartas. En este caso, no conviene dejarse engañar por el sospechoso uso de la inmensamente popular franquicia del exitoso videojuego de mundos poligonales, ni por el reducido precio de esta pequeña caja: realmente se trata de un título bastante entretenido y muy recomendable como introducción a un amplio abanico de juegos de cartas más complejos.

Como no podía ser de otra manera, el objetivo del juego será recolectar una serie de materias primas con las que se podrán fabricar varios tipos de herramientas (o, usando el anglicismo de nuevo cuño preferido por los entendidos, craftear), que otorgarán una cantidad de puntos en función de su valor; el primer jugador en llegar a una cantidad de puntos de victoria determinado por el número de participantes será el vencedor.

Cada jugador, por turnos, podrá emprender dos acciones, a escoger entre recolectar una materia prima de las disponibles en la mesa, fabricar una herramienta (también de entre las disponibles) para la que tenga materias primas suficientes recolectadas en turnos anteriores, o bien reservar una de estas cartas de herramienta para que ningún otro jugador pueda fabricarla antes que él. Las diversas materias primas se encuentran distribuidas con frecuencia variable en el mazo, de forma que la madera es el recurso más habitual, pero también el que más se consume al fabricar herramientas y el que se convierte en herramientas de menor valor. Por contra, el diamante es un material muy escaso, pero las pocas herramientas que se pueden fabricar con él otorgan gran cantidad de puntos de victoria. Para terminar de aderezar la partida, las herramientas que se van fabricando con éxito otorgan unas pequeñas habilidades especiales que nos permiten contar con acciones extras, quitarle acciones a otro jugador, recolectar madera gratis, o refrescar las cartas de recursos disponibles en la mesa, por ejemplo. Sin llegar a ser excesivamente complejo, el juego ofrece un abanico de posibilidades interesante cada turno, y la posibilidad de planificar algo de estrategia a medio plazo (¿mejor fabricar cuanto antes herramientas baratas para contar con sus habilidades, o ir acopiando recursos para fabricar directamente las herramientas de calidad que otorgan más puntos de victoria?).

La temática atraerá bastante a los aficionados a Minecraft, y sin tener mucho que ver con la dinámica de su equivalente digital, sí que es fiel al espíritu del mismo, con alguna aparición especial adicional que reconocerán los entendidos (la poderosa dinamita, o los temibles creepers de los que solamente podremos defendernos si hemos fabricado una espada). La calidad de los componentes del juego no es nada del otro mundo, la verdad; las cartas son aceptables sin ningún mérito, y aunque su forma cuadrada es perfectamente apropiada para la temática del juego, son un poco más difíciles de barajar y manejar que unos naipes de forma rectangular convencional. Las ilustraciones también se ajustan a la estética retro del videojuego en el que se basan; la verdad es que la información de juego es clara y precisa, los materiales son fáciles de distinguir y los números son grandes y muy legibles.

Recomendado para…

Obviamente, aficionados al Minecraft en alguna de sus variantes (juego de ordenador, colección de Lego, y demás).

Factor educativo

Aunque en casi todos los turnos hay una jugada muy evidente con beneficio inmediato, la gracia está en que el jugador vaya descubriendo el beneficio de la planificación a medio plazo. También viene bien para practicar sumas y restas sencillas (conviene estar atento a los puntos de victoria de cada jugador).

Y el año que viene…

Aunque la implementación del juego es acertada, es justo reconocer que se ha inspirado de forma muy evidente en el juego para adultos “Splendor”, que tiene excelentes críticas entre los entendidos y sería una progresión recomendable para quien disfrute de la dinámica del Minecraft.

También se puede seguir explorando el catálogo de juegos de cartas con otras mecánicas; “Colonos del Imperio”, “Exploradores” o “Dixit” son populares títulos que, estructurados en una dinámica con cartas ofrecen algo más de profundidad para jugadores un poco mayores.

5 comentarios en “3 Juegos de mesa infantiles para regalar”

  1. Pingback: Carcassonne Star Wars: un clásico reinventado - La taberna de Brottor

  2. Para llegarle a los chavales, lo mejor es usar algún juego más «party game» o más ligerito, para luego ir metiendo chicha más fuerte. Una droga puente, vamos xD

    Un juego tontísimo (y divertido) como el Jugle Speed puede entrar muy bien, es de velocidad. El Ugha Bugha, mucho más tonto y divertido, va de repetir lo que van saliendo en unas cartas, resultando frases ridículas rollo cavernícola, y se explica en medio minuto. El Formula D, comentado aquí, con coches no puede fallar entre la chavalada, y se explica en dos minutos.

    Y no nos olvidemos de uno que ya has comentado aquí, el Bang. Hace años, me lo llevé a casa de mi novia para jugarlo con sus hermanos pequeños (tiene tantos que sale una buena partida), y desde entonces solo querían que fuese para jugar al Bang con ellos xD

    1. Ciertamente. Aunque creo que los juegos que nos propone Klímtrax son más aptos para menores edades, siendo especialmente relevante el factor educativo.
      Si te animas a reseñar el Jungle Speed o el Ugha Bugha… ya sabes… 😉

  3. Para llegarle a los chavales, lo mejor es usar algún juego más «party game» o más ligerito, para luego ir metiendo chicha más fuerte. Una droga puente, vamos xD

    Un juego tontísimo (y divertido) como el Jugle Speed puede entrar muy bien, es de velocidad. El Ugha Bugha, mucho más tonto y divertido, va de repetir lo que van saliendo en unas cartas, resultando frases ridículas rollo cavernícola, y se explica en medio minuto. El Formula D, comentado aquí, con coches no puede fallar entre la chavalada, y se explica en dos minutos.

    Y no nos olvidemos de uno que ya has comentado aquí, el Bang. Hace años, me lo llevé a casa de mi novia para jugarlo con sus hermanos pequeños (tiene tantos que sale una buena partida), y desde entonces solo querían que fuese para jugar al Bang con ellos xD

    1. Ciertamente. Aunque creo que los juegos que nos propone Klímtrax son más aptos para menores edades, siendo especialmente relevante el factor educativo.
      Si te animas a reseñar el Jungle Speed o el Ugha Bugha… ya sabes… 😉

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