Todavía de resaca (en múltiples sentidos) tras el GT de Talavera, antes de comentar mis partidas, me gustaría contaros una historia. La historia de los ollete boys.
Que no son otra cosa que mi unidad de agresores. Pero para entender por qué los llamo así, mejor os pongo en antecendentes.
Empecemos por el principio.
Wargames Adictos
Por si no sabes quiénes son Wargames Adictos, lo mejor es que los veas por ti mismo. En su canal de Youtube y/o en su Patreon.
Nadie mejor que ellos mismos para explicar quiénes son y lo que hacen, así que copypasteo la descripción de su canal:
Un canal gestionado por Juanma y Manu dedicado a Warhammer 40K, enfocado principalmente en el ámbito competitivo y en enseñar a mejorar el juego de aquellos jugadores que se están iniciando en el Hobby. Tenemos una academia online en la que puedes acceder a muchísimo más contenido extra, clases de coaching, comunidad de whatsapp, ligas online y mucho más!! https://www.patreon.com/c/WargamesAdictos242 Si buscas aprender a jugar a Warhammer 40.000, disfrutar con vídeo informes de batalla, vídeos de táctica, análisis de libros y listas… ¡Este es tu equipo!
Pues bien, el caso es que debido a que algunos de nosotros no habíamos jugado demasiado, y de cara a intentar optimizar tanto nuestras listas como nuestra táctica de equipo, Manu, que sobre todo es un tío majísimo, pero además sabe de esto un huevo (para eso es subcampeón del mundo con el Team Spain), nos estuvo echando una mano con la preparación.
Y aquí es donde entran los agresores.

Los agresores
El tema es que Manu no terminaba de verlos. En mi lista, que ya compartí con vosotros en el anterior artículo, ya tenía varias unidades «lentas» con las que ir al centro de la mesa a controlar y/o matar. Manu me argumentaba que no sabía dónde iba a poder desplegarlos. Que se pisaban el puesto con la bladeguard, mucho más efectiva en labores de contraataque.
El problema es que, inicialmente, yo quería llevar mucho defensivo, en la forma de Land Raider Redentor + Pretador Baal + Agresores con lanzallamas. Y claro, al eliminar el Land Raider (por motivos ya explicados en el anterior artículo), esto se reducía bastante, así que no quería prescindir de ellos. Máxime cuando tienen una pegada que los convierte, en mi opinión, en mi segunda mejor unidad cuerpo a cuerpo.
Así que al final los llevé, cosa que a Manu no le pareció mal, entendiendo que era mi unidad fetiche y que tenía cierta lógica.
Pero claro, en conversaciones con el equipo, el mensaje que trascendió fue un poco modificado, lo típico del teléfono escacharrado. De tal forma que parecía que Manu no estaba de acuerdo. Y sobre todo, que yo me impuse la tarea personal de demostrar, a lo largo del torneo, con fotos y pruebas reales, que habían sido una buena elección.
¿Y por qué recibieron ese curioso nombre?
Pues porque en medio de esas conversaciones también hablamos de todo un poco, entre otras cosas de que habría que tomarse un mollete de oreja (famosos desde hace un par de años en este GT). Y alguien cometió un error de tipografía y puso «ollete», cosa que a nosotros, como buenos amigos de risa fácil, nos hizo mucha gracia. De alguna forma, no sé cómo, ambas conversaciones se entremezclaron, y así nacieron los ollete boys.
El caso es que la cosa se calentó, tanto como sus lanzallamas, y surgió un movimiento absurdo por el que mis compañeros de equipo decidieron apoyar a muerte mi decisión. Algunos porque ya los habían sufrido en partidas preparatorias, y otros porque mis argumentos les convencían. Y en general, para qué negarlo, con el objetivo de alimentar la polémica y provocar esa expectativa que no dejaba de ser un aliciente más en el torneo. Un poco como cuando se estableció esa rivalidad (inexistente, pero eso da igual) entre El Culo y La Voz de Horus.
Hasta tal punto llegó el calentamiento, que mi capitán no dudó un minuto en buscar una imagen (por desgracia no encontró ninguna de agresores de los Ángeles Sangrientos con lanzallamas, sólo con lanzagranadas y bólters… pero eso es lo de menos), ponerle unas letras, y encargar las correspondientes camisetas.

Los ollete boys en el torneo
Y con este precedente, me planto en el torneo con la misión bonus de hacer que estos señores rindan bien.
Más allá del resultado de mis partidas, que comentaré en el próximo artículo, diré que sí rindieron. ¡Vaya si rindieron!
Contra éldars, en la primera partida, un solo ollete boy sobrevivió a la carga de unas banshees y pudo eliminarlas a ellas y a los dragones que controlaban un punto en turno 5. Y en la tercera, mataron a la unidad de Fuegan (que, si habéis jugado contra él, sabréis que es un gustazo) y al propio Fuegan, echándoles del objetivo central, también en el turno 5; aunque resucitase, daba igual, el trabajo esta hecho.
Contra los orkos de nuevo sobrevivió uno, aguantando la carga de un noble con mucha gente, y haciendo mucho daño a la contracarga. Aunque en esta partida el protagonista absoluto fue Mephiston, pero de esto ya hablaré próximamente.
Contra los marines del Caos, tal vez en su mejor partida, acabaron con una unidad de motos, con un Predator (¡sólo con tiros de lanzallamas!), con una bestia de Nurgle de ésas que se regeneran (y con la que el propio Dante no pudo), y con unos exaltados, de nuevo arrebatando un objetivo en turno 5.
Contra los tiránidos fueron vilmente masacrados por un exocrino en turno 2, así que no tuvieron tiempo de brillar. Aún así, pudieron llevarse por delante a un líctor y unos von Ryan en turno 1.
Y por último, en el mirror contra Sangrientos, estuvieron media partida poniendo en jaque al Mephiston enemigo, controlando su zona, y se llevaron por delante a dos guardias sanguinarios y dejaron a Dante temblando; habría muerto con total seguridad si dos olletes no se hubiesen quedado fuera de línea de visión. Por desgracia, esta vez cayeron ante la embestida de una unidad de Compañía de la Muerte.
Todos y cada uno de sus logros fueron celebrados por mis compañeros, que me preguntaban antes por los olletes que por el propio resultado de las partidas, y que en algunos casos eran testigos directos de sus hazañas.
¿Y por qué os cuento todo esto?
Puede parecer una anécdota más de las que hay cientos en el juego, como la que me guardo de Mephiston. De hecho, lo es.
Y precisamente por eso es importante.
Porque este maravilloso juego nos deja estas cosas de forma recurrente, si se vive de forma sana y con espíritu festivo. Es como se disfruta de verdad tanto la preparación de las partidas como los comentarios postpartida, y por supuesto, durante la propia partida, cuando ves a esta unidad dándolo todo.
Porque todos los que participamos nos llevamos estos momentos. El resultado importa, pero dentro de unos años, cuando eche la vista atrás, recordaré con cariño a los ollete boys. Y lo más importante, tanto mis compañeros como mis rivales también los recordarán. Hasta el gran Manu los recordará.
Esto es Warhammer 40k. Esto es el GT de Talavera. Esto es el juego, y el hobby. Estas vivencias son las que hacen grande este evento. Las ediciones pasarán, las reglas cambiarán, vendrán otras anécdotas y nos olvidaremos de todo lo que no importa. Pero esto permanecerá en nuestra memoria.
Yo soy Team Aggressor. Yo soy fan de los ollete boys.



Ya que este año no había Culo de Horus, al menos había unos ollete boys infiltrados en un equipo xD
El Culo siempre está presente, de un modo u otro…