Año 1986. Los Reyes Magos me traen el ZX Spectrum 128k +2. Y de golpe y porrazo, mi vida cambia. No es una forma de hablar, por poner un ejemplo, la versión para Spectrum del Space Crusade fue mi primer contacto con wh40k. Para más detalles, leer este artículo.
39 años después, los Reyes Magos, que son unos cachondos, me vuelven a regalar un Spectrum. Y mi sorpresa es la misma.
Así que en cuanto he podido lo he enchufado a la tele, y me he echado unas partidas al Army Moves, Freddy Hardest, Horace goes to ski... Y, lo más importate, me he quitado una espinita que llevaba ahí clavada cuatro décadas. Pero os la cuento al final del artículo.

¿Qué es The Spectrum?
Pues es un emulador, comercializado por Retrogames, que imita al viejo ZX Spectrum. Cuando digo que imita, lo digo en serio, porque es que lo hace hasta físicamente: teclado de goma, mismos colores, mismo tamaño… lo único que cambia son los conectores de la parte trasera que, naturalmente, vienen adaptados a los tiempos actuales. Con un puerto HDMI (y su cable correspondiente), un USB-c para la alimentación (cable también incluido, se puede enchufar a la TV directamente) y más puertos USB para enchufar pendrives y otros dispositivos, como un mando de gaming.
Una vez encendido, tiene dos modos que a mí, al menos, me han gustado bastante: un modo «carrusel», que contiene todos los juegos precargados y un menú de navegación, que digamos que es el modo por defecto; y un modo clásico, con su interfaz de comandos, que imita a la perfección lo de toda la vida (y que está muy bien para nostálgicos y para programar en BASIC, pero que sospecho que no vamos a utilizar nunca).
Hay 48 juegos precargados. ¿Por qué 48? Pues supongo que es un claro guiño a las 48k del Spectrum original. Y que no han podido meter más juegos por temas de licencias. Supongo.
Porque, las cosas como son, la idea es poder jugar con todo lo que teníamos disponible en su momento, de una forma rápida y cómoda. Y digo jugar y no programar porque, aunque es perfectamente posible hacerlo, la verdad es que yo tengo muy pocas ganas de ponerme a desempolvar el BASIC o el ensamblador de mi cabeza, y dedicarle un tiempo que ya no tengo.
Por cierto, un detalle del que me enteré hace poco: ¿sabes por qué el Spectrum se llamó así? Pues porque el ZX80 incorporó un espectro de colores, siendo la versión anterior monocroma. Y por eso se insertó una banda arcoíris en su diseño.
Los juegos
El listado completo de juegos que vienen precargados lo tenéis en la página de Retrogames, aquí. Así que no tiene sentido que os los enumere todos, pero sí os pondré los, para mí, más representativos: Army Moves (el primero que cargué), Freddy Hardest, Manic Miner, Phantis, Saboteur, Target: Renegade, The great scape, y The Hobbit. Atención a este último.
Por cierto, que hay que ver cómo pasa el tiempo y cómo cambia la concepción que tenemos en nuestra cabeza. La dificultad de estos juegos, ahora, me ha parecido altísima. Es cierto que, en su momento, esta dificultad era a propósito, porque si eran demasiado fáciles se terminaban enseguida. Esto lo contaban en el interesante documental ¡No nos gusta capitán Morcilla! (La Edad Dorada del software español), dedicado por supuesto al Capitán Sevilla, y que podéis ver en Netflix.
Obviamente la lista es muy corta, y de lo que se trata es de poder jugar con todos los demás. Pero para eso hay que descargalos, claro. The Spectrum admite los siguientes formatos:
- Cinta de cassette: .tap .tzx .pzx
- Cartucho: .rom
- Snapshot: .szx .z80 .sna
- Playlist: .m3u
Yo, de momento, el único sitio en el que he encontrado casi todo lo que quería ha sido éste: https://worldofspectrum.org/
Pero todavía no he tenido ocasión de descargar algo y probarlo, así que no puedo deciros qué tal funciona. En cuanto tenga algo de tiempo lo intentaré.
Lo que sí puedo decir es que The Spectrum permite grabar partidas, incluso retroceder algunos segundos. ESTO ES INCREÍBLE. Porque por fin vamos a poder intentar pasarnos aquella pantalla que, en su momento, nos pareció imposible. O dejar una partida a la mitad sin tener que volver a empezar desde cero al día siguiente. La verdad es que se agradece un montón.
Lo cual me lleva a…
Lo mejor de The Spectrum
- Se pueden grabar partidas y retroceder unos segundos, facilitando así la jugabilidad. Tremendo.
- El diseño, absolutamente respetuoso con el original.
- La facilidad para enchufarlo y jugar. No es necesaria fuente de alimentación.
Lo peor de The Spectrum
- Que no es compatible con los viejos dispositivos, ya que no tiene la misma interfaz. Mi joystick seguirá en el armario.
- Ya puestos, podrían haber incluido más juegos a la lista.
- No tengo el tiempo que tenía hace 40 años para jugar.

Conclusión
Empezaba el artículo diciendo que por fin me he podido quitar una espinita que tenía clavada. De ésas que después de tanto tiempo, ni siquiera te acuerdas. Pero que está ahí.
Pues bien, la espinita se llama(ba) Robin of the wood.
Y es que se da la circunstancia de que, en su momento, conseguí hacerme con una copia de este juego, pero tenía algún tipo de bug y nunca pude jugar con él. Ha sido un increíble gustazo ponerme a jugar con él, y aunque no me lo he terminado, espero poder hacerlo en breve.
Pero ha sido aún más gustazo ver a mi hijo, de 5 años, jugando con el Spectrum. Algo que pensé que jamás vería. Porque aunque tengo mi viejo Spectrum convenientemente guardado, soy muy consciente de que es muy posible que nunca vuelva a enchufarlo. Así que, sin duda, ha sido un buen aluvión de emociones inesperadas.
Si has leído hasta aquí, y algo se ha removido en tu corazoncito, entonces a buen seguro tú también estás viejo para esto.



Una anécdota:
Uno de mis juegos favoritos en mi Spectrum 48k fue (es) Arkanoid. Horas y horas y horas jugando, avanzando, perdiendo y empezando otra vez, hasta que conseguí llegar a la pantalla final un par de veces. No la superé, pero me quedé tranquilo, la vida siguió por otros derroteros videolúdicos y con el paso del tiempo el Spectrum acabó quedando como un adorno frente a la tele de casa (mi padre era forofo también). Hasta que por motivos rolísticos el sótano de dicha casa se acabó convirtiendo en un centroludicorolero para amigos, algunos por ser amigos antes, otros por acabar siendo amigos después. Y un día, por algún motivo, en una reunión salió a colación el Spectrum, y no se me ocurrió otra que decir «ah, pues yo llegué a la última pantalla del Arkanoid». Y va otro, aquí presente y cuyo nombre empieza por A, y los apellidos por F y M, que suelta «ah, pues yo lo terminé».
Resultado: el Spectrum de adorno de casa de mis papis desaparecido, una tele secuestrada, un magnetófono que no se sabe dónde anda… todo en el susodicho sótano, montado de nuevo, funcionando (increíblemente) a la perfección, hasta que el que suscribe se terminó el puñetero juego después de no recuerdo cuántos días ni cuántas horas al día.
Aquella tele y el magnetófono ya no existen, pero ese Spectrum sigue en casa de mis padres enfrente de la televisión moderna, como esperando que alguien le ponga un cable y lo enchufe. Y me da que funcionaría.
Al igual que le pasó a Xandre, este era yo.
Jeje, sí, lo recuerdo. Coincidirás conmigo en que fue un gustazo derrotar a Doh. Por cierto, que nunca conseguí repetir la hazaña en el Arkanoid II. En cualquier caso, el Arkanoid es uno de los que me he descargado e intentaré jugar en mi nuevo Spectrum.
Dudo mucho que consigas enchufar el viejo Spectrum en una tele moderna. Si lo consigues, exijo foto.
Me paso por este blog después de muchos años sin leerlo para felicitarte por tu trabajo. Esta mañana algo me ha chisporroteado en la cabeza y he pensado «la taberna de Brottor». Cuando leía tus blogs sobre rol, juegos de mesa y Warhammer tendría unos 13/14 años, todavía no jugaba porque nadie de mi pequeño pueblo lo hacía, pero al menos podía leer tus artículos sobre cómo dirigir partidas y prepararme para cuando tuviera jugadores y dinero para comprarlos. Hace unas semanas obtuve mi primer trabajo, como diseñador de videojuegos en una pequeña empresa, y el motivo principal que me dieron los jefes para que me contrataran fue «te encantan los juegos de rol y sabes mucho de ellos». Es una tontería, pero venía a agradecerte por tu trabajo en este lugar de internet, especialmente porque ha contribuido a mi vida de una forma bastante inesperada. Nunca sabes cuando un crío bastante perdido va a ponerse a buscar cómo ser máster de rol y dar con él.
Por otra parte, felicidades por el pedazo de regalo de reyes.
Joder, tocayo. GRACIAS, muchas muchas muchas gracias a ti, por este comentario. Este tipo de cosas es lo que hace que no tire la toalla con esta web. Ya tengo gasolina para otro año.
Enhorabuena por tu nuevo empleo, y por favor, no dudes en avisarme cuando tengas tu primer videojuego publicado.
Muchas suerte y un abrazo.
Navy Moves, que sólo pude terminar gracias a la guía de una revista al igual que la Abadía del Crimen (mi primera aventura gráfica), Atic-Attack (dificilísimo), Livingstone supongo, el primer juego de los Cazafantasmas, Skool Daze, Barbarian…
Estoy seguro de que hoy sería una persona completamente diferente si no hubiera heredado el 128k de mis primos.
Pero es que al loro el Navy Moves. La segunda parte estaba curradísima, con todo el rollo de los terminales y tal. Muy difícil, sí, pero muy completa. Supongo que lo sabes, pero hubo un Arctic Moves… eso sí, ya en PC.
Según iba leyendo, crecían las las ganas de buscar algo similar del MSX, mi querido MSX. No tengo un Robin of the Woos en modo espinita , pero sí que hay unos cuantos jugos de Dinamic que quiero revisitar. Qué recuerdos… ¡me voy a buscarlo ya!
Pues ni idea de si existe algo así para MSX, que yo sepa no. Si encuentras algo, dínoslo. Y por curiosidad, ¿qué juegos de Dinamic querrías revisitar?
El Fernando Martín de basket, el Game Over plataformero y el Don Quijote de rudimentaria aventura gráfica… ¡qué tiempos!
Era yo pero sin poner nombre
¡Qué dinámico! XD
Juegazos todos, sí señor. ¿Sabías que fuera de España el Phantis se vendió como Game Over II, modificando el argumento para que fuese una continuación?