El criptograma de Levasseur, el pirata masón

Como dice el gran Chema Pamundi en uno de sus vídeos (del que ya hablamos aquí), a todo el mundo le gustan los vikingos. Y yo añado «y los piratas». Entendiendo como tales a los filibusteros del Caribe durante los siglos XVI a XVIII.

He hablado muchas veces de piratas, y más que voy a hablar. Porque a mí también me gustan.

Lo cierto es que cuanto más leo sobre ellos, más cabrones me parecen. Nos hemos tragado completamente la imagen de alegres bribones aventureros amantes de la libertad, cuando la realidad es que eran unos malnacidos sin escrúpulos que se dedicaron a robar, matar, violar y saquear, sin compasión ni medida alguna.

Pero eso no quita para que haya múltiples historias emocionantes a su alrededor, como la que nos ocupa hoy. No es una batalla histórica, pero… me permitiréis la licencia.

By Tonton Bernardo - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18323964
Supuesta tumba de Olivier Levasseur «La Buse» (el Halcón)

Olivier Levasseur

No confundir con Françoise Levasseur, que fue gobernador de Tortuga durante 12 años, y el responsable de la fortificación conocida como «La Roca» o «El Palomar». Pero de éste hablaré en otro momento.

Olivier Levasseur es posterior. Su historia «piratesca» comienza con la Guerra de Sucesión Española, que ya sabéis que fue el gran conflicto europeo (y casi podríamos decir mundial) que involucró a las principales potencias. Durante la guerra navegó con su padre, un corsario que poseía el bajel llamado Reine des Indes, con patente de corso por parte del rey Luis XIV. Terminada la guerra, terminó también la patente, pero Levasseur no tenía intención de abandonar esa vida. Heredó el bajel y se dirigió al Golfo de Guinea.

En 1714 se unió a la tripulación del famoso Benjamin Hornigold, en la que también militaba el aún más famoso Edward Teach (Barbanegra). Bonito dream team de piratas.

Levasseur se hizo un nombre propio. Tenía fama de buen escalador, y participó durante un año en las correrías de Hornigold. Siguiendo con los clichés, llevaba un parche en el ojo debido a una cicatriz que le dificultaba la visión. Fue conocido como La buse (el halcón, por lo que he leído).

Después de ese año probó suerte en solitario, con su propia tripulación.

Y entonces, en 1721, le tocó la lotería.

Nuestra Señora del Cabo

O Nossa Senhora do Cabo, pues era un navío portugués. Se trataba del mayor buque de la flota portuguesa, un navío de 800 toneladas y 72 cañones. Iba cargado hasta los topes de oro, plata, joyas, y otras piezas de valor.

Levasseur se asoció con el pirata John Taylor para asaltarlo.

¿Sabéis qué era el Cacafuego? Hablo de él en el artículo dedicado al juego Pirate’s Cove, aquí. Pues lo mismo: el Nuestra Señora del Cabo iba hasta arriba de tesoros… y no llevaba ni un sólo cañón. Porque había pasado por una fuerte tormenta, y la tripulación se vio obligada a deshacerse de todo el peso posible (obviamente tiraron los cañones por la borda, no los tesoros).

Levasseur y Taylor no tuvieron que disparar ni una sola bala para tomarlo.

El botín fue enorme. Tras el correspondiente reparto a su tripulación, Levasseur y Taylor ganaron lo suficiente como para retirarse. En la actualidad, se estima que podría valer 130 millones de dólares. El golpe soñado. Y encima Levasseur había ganado un magnífico navío, que pasaría a ser su buque insignia, y al que rebautizó como El Victorioso (qué cachondo, Levasseur).

Finalmente se retiró a una isla cercana a Madagascar a vivir de las rentas. Por desgracia para él, no le duraría mucho la felicidad: en 1730 sería capturado en la isla de Bourbón (hoy Reunión), y sentenciado a la horca. Que es cuando viene lo interesante.

Mapa de Levasseur
Viajes de Levasseur. Imagen obtenida en escales.ponant.com

El criptograma de Levasseur

Porque cuando estaba en el cadalso, apunto de rendir cuentas por su vida pecaminosa, Levasseur se dirigió al público allí presente y lanzó un papel, con el siguiente grito:

Mes trésors à qui saura comprendre!

Es decir, «mi tesoro para el que pueda comprenderlo».

Dicho papel contenía el misterioso criptograma que da título a este artículo. El criptograma, por cierto, descansa en la actualidad en los Archivos Marítimos de Brest, en Francia, y su autenticidad está comprobada.

Éste es su contenido:

Lo de la derecha es su propio alfabeto. La transcripción, al parecer, sería un texto en antiguo francés criollo, que traducido literalmente al castellano vendría a decir lo siguiente (texto obtenido en el blog Rincón literario):

En primer lugar un par de Triskelion paloma
Segundo curso está en el cuerpo de la cabeza del caballo
A tensos tuyo cuerda toman una cuchara
Miel o de lo contrario hicieron un ungüento
Ponga un poco en la base del corte de la pared
Has esperado durante 2 fortunas que se ejecuta en las paredes
Elimina medio sag cuidadosamente
Para recibir una y moldeado mujer que acaba de limpiar
Es la calle de viajeros de profunda pista delgada está destinado para ti
Lugar aparente pins movimiento se proporciona felicidad importante
Ojos y la nariz de un perro que es lamentable levantaron la pata
La gestión bien tiro mar y calle de las mareas
La muerte es un ser que se encuentra femmel
Sabía yo a ser la ansiedad es mucho
En el estrés es un hombre del sueño
Está todavía / quejarse no es mi costumbre
Una de las dificultades es merecida y decisiva

Supongo que en el francés criollo tendrá más sentido.

La cosa adquiere especial interés al descubrir símbolos relacionados con la francmasonería, lo que ha servido de pista para numerosos cazadores de tesoros. Parece claro que Levasseur conocía el código masón, de hecho algunos caracteres aparecen en su supuesta tumba.

Interpretaciones hay muchas. Se ha creído encontrar, mediante puntos inconexos, una relación con la constelación de la Cruz del Sur; y también una representación de la costa sur de la isla Reunión. Una interpretación parece relacionar el texto con los 12 trabajos de Hércules, y otra con el libro Las clavículas de Salomón (también conocido como La llave menor de Salomón, que es un grimorio -listado de conjuros- y un tratado de demonología).

El tesoro, por cierto, no ha sido encontrado (que se sepa). Hay quien apuesta a que está en la isla de Mahé, en las Seychelles; también se especula con Reunión, Madagascar…

En Mahé, por cierto, que es la que parece la localización más probable, una mujer dijo haber encontrado en su finca particular unas piedras con iconos marcados, los mismos que aparecen en el criptograma. Cito textualmente del blog Rincón literario:

El estudio de los puntos de superposición y los vectores identificados en el criptograma, llevan al barranco Ay. En el documento se han podido contrastar los diversos elementos que coinciden de manera exacta con la geografía, el diseño de la quebrada, el puente sobre el barranco, así como la ruta aproximada del trayecto que se realiza por el camino pavimentado por Crémont. Pero no es lo único. Roundabout cae justo por encima del punto más bajo de la trayectoria Crémont, antes de 1767, cuando se comenzó a pavimentar, donde indica que hay una “piedra” hacia el lado norte, indicando con una “/”que hay un puente de madera, un baúl, un árbol, un puente de cuerda en el fondo de la quebrada… De acuerdo con otro símbolo, reza “puente que cruza la falla étanconné mal”. Las marcas halladas en las piedras del camino Crémont, como una cruz templaria de traza masónica, tallada en la roca, demuestran que los masones participaron para allanar el camino que se estaba arreglando, pues Crémont era masón al igual que otros personajes influyentes del momento que estuvieron relacionados con la creación de la ruta. La colocación de la piedra hace referencia a los conocimientos que se tenían sobre el arte de la logia, y es relevante para desvelar el misterio.

Interesantísimo, ¿no?

Una última reflexión

¿Por qué hizo Levasseur tal cosa? Una explicación bastante razonable es que, al parecer, Levasseur sabía que entre el público asistente a su ejecución había miembros de su hermandad, y que a ellos iba dirigido el criptograma, esperando que lo supiesen descifrar.

Otra posible explicación es que no sea más que una broma de mal gusto. «Vosotros acabáis con mi vida, y yo arruinaré la de aquellos que se dediquen a buscar mi tesoro». No me parece muy verosímil, la verdad, como acto de venganza indirecta, aparte de que me parece demasiado esfuerzo para tratarse de un fake.

La verdad es que siempre he pensado que los mapas del tesoro son un poco particulares. La única utilidad que pueden tener es la de recordarse a uno mismo dónde has ocultado tu tesoro, y en ese sentido tienen que ser lo más claros posible. Si no son para ti mismo, como parece ser el caso del criptograma de Levasseur, entonces lógicamente han de estar preparados para que los sepa interpretar su destinatario.

O dicho de otra forma, sí había al menos un destinatario que debía poder comprenderlo, y si efectivamente estaba entre el público, lo más probable es que finalmente haya podido descifrarlo, y lo haya rescatado hace ya mucho tiempo.

Otra cuestión es: ¿cuándo escribió dicho criptograma? Me parece improbable que lo hiciese estando ya cautivo, no creo que dispusiese de papel y tinta, y menos aún que supiese de memoria su propia simbología. Y si lo hizo antes de ser capturado, entonces ¿lo llevaba siempre encima, por si acaso le pasaba algo?

Sea como fuere, el misterio del criptograma de Levasseur sigue ahí.

Yo tengo la sospecha de que alguien capaz de descifrarlo ya ha encontrado el tesoro hace tiempo, y se estuvo riendo de todo aquel que lo ha intentado descifrar. Y si no es así, entonces será el propio Levasseur el que debe estar partiéndose la caja desde el infierno.

Ojalá me equivoque, pues anima bastante saber que en alguna parte hay un tesoro pirata escondido, esperando a ser encontrado.

P.D.: el tema de los tesoros ocultos, los textos cifrados y demás me parece tan interesante, que… no he podido resistirme y he escrito una novela con esta temática que he terminado hoy mismo (de hecho hace sólo media hora). ¿Quieres leerla? Tendrás que esperar, porque antes de publicarla quiero presentarla a un par de concursos, por si suena la flauta. Pero no me podía resistir a ir adelantando la noticia.


¿Te ha gustado el artículo? ¡Me alegro! Pues ahora te agradecería que hagas algo tú por mí. Por ejemplo:

  1. ¡Colabora! ¡Ayuda a mantener la Taberna!
  2. Suscríbete a la Newsletter. Es fácil, gratis, y te puedes dar de baja cuando quieras.
  3. Compártelo en las redes sociales. Un simple clic en el icono correspondiente.
  4. Deja un comentario. ¡Los respondo todos!

3 comentarios en “El criptograma de Levasseur, el pirata masón”

  1. Pingback: 1birthright

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio